sábado, 25 de junio de 2011

¿Poesía eres tú?



Escuchando "Seems so long ago, Nancy"  mientras la niebla se acerca. La canción más triste.
 Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española la definición de poesía leemos "Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa". Bécquer  creía con fervor que mientras existiese en la naturaleza humana  un solo elemento capaz de conmovernos  (ya fuera onda, abismo, recuerdo o labio) habría poesía.  La poesía es la primera manifestación literaria de cualquier cultura y  está íntimamente ligada desde la Antigüedad a la música. Que la música enriquece a la poesía debieron pensarlo ya los poetas árabes cuando en el siglo VIII comenzaron a ponerle música a las casidas, que ganaron en ligereza formal, a la vez que perdieron su contenido solemne introduciendo la temática amorosa.
Rapsodas, bardos, trovadores, juglares,goliardos,cantautores,... poetas al fin y al cabo. ¿O no?  
Después de unos años  otorgando el premio a intelectuales de reconocido prestigio como Amoz Oz, Ismail Kadaré o Amin Maaluf  la  Fundación Príncipe de Asturias  nos sorprendió hace unos días con la concesión del  premio Príncipe de las Letras a un goliardo del siglo XX: Leonard Cohen. En las bases del premio se dice que este "será concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística." De Leonard Cohen afirman que está "considerado uno de los autores más influyentes de nuestro tiempo" y que "sus poemas y canciones han explorado con profundidad y belleza las grandes cuestiones del ser humano".
¿Fue Cohen como podía haber sido Bob Dylan, o Joaquín Sabina o Luis Eduardo Aute?. Al alba  me parece uno de los poemas más hermosos y más trágicos del siglo XX. La música y la voz la enriquecen con su cadencia desgarrada. ¿Qué habría sido de "Palabras para Julia" de José Agustín Goytisolo si Paco Ibáñez y Los Suaves no le hubiesen puesto melodía? Leo el poema de José Agustín y me parece prosaico aun en su emotivo mensaje pero oigo a Kiko Veneno con sus colegas músicos y con su guitarra y "el aullido interminable" se hace nudo en la garganta "pensando en ti como ahora pienso".
Pero no necesito conocer la letra de "One More Cup of Coffee" de Dylan, mi preferida, para dotarla de interpretación. Tampoco era para mí imprescindible descubrir el trío amoroso, la traición, el odio y el perdón que se esconden tras la voz profunda, triste y envolvente que canta "Famous Blue Raincoat"  aunque me gusta que Cohen escriba esa canción como una carta que habla del amor, la traición, el odio y el perdón:
Son las cuatro de la mañana de finales de diciembre.
Te escribo para saber si estás mejor.
Hace frío en Nueva York, pero me gusta donde vivo.
Hay música en la calle Clinton toda la tarde.[...]
Y que puedo yo decirte, mi hermano, mi asesino,
qué es lo que puedo decirte.
Supongo que te he perdonado
supongo que te echaré de menos
Estoy contento de que estuvieras en mi camino.

¿Me convence a mí  este Príncipe de Asturias como me convenció cuando se lo dieron a mi querido Ismail Kadaré? Como Petrarca en el amor, "entre contrarios vientos va mi nave  y no sé que quiero aconsejarme". Pero quería dejar constancia de mis dudas mientras escucho a Cohen, al músico y al poeta.

jueves, 16 de junio de 2011

Se busca flautista de Hamelín que se lleve a los ratones y que deje a los niños



Este Flautista de Hamelín (escrito por Pepe Maestro, ilustrado por María Wernicke y publicado por Edelvives) tiene más trabajo del que cree.
Un buen día nos invadieron los ratones.
Es probable que siempre hubiesen estado allí pero, ocupados como estábamos en las tareas cotidianas de la instrucción, ofuscados como estábamos con la displicencia de los burócratas, olvidamos que el peor enemigo es el que acecha en casa.
Y así fue como aparecieron los ratones.
El primero era ratón casero, de esos que comen el queso y esconden la mano. Ya sabíamos que era ratón, pero llevaba tanto tiempo entre nosotros que le borramos los bigotes, ... y siempre salía el rabo, movedizo y leonino, aunque sin la pericia de este.  El segundo resultó experto en artes sin haber leído los tratados de Leonardo porque sus tonos marciales  pintaban mal. No soportó que no admiráramos su Gioconda.  Al tercero lo trataré de usted porque pienso que un ratón que ha llegado a la cumbre de su buena fortuna, como Lazarillo, debe ser denostado con cortesía. Nos vendió el queso y se lo comió él. Ahora vaga por los imbornales llorando el remordimiento que no siente.
Un día nos invadieron los ratones y se quedaron, pero ¡qué carajo!, escondimos a los niños.

                                                                                  ***
Este ha sido un annus horribilis:       
malas formas, menosprecios, traiciones, irresponsabilidades
 ... ¡Oh, oh! ¡Qué ha pasado! ¿Quién anda ahí?
Si el curso durase un mes más me plantaría en el patio del recreo con mi cartel de INDIGNADA y con un libro de Rafik Schami para disfrutar del Damasco que ya no existe. Pero el curso llega a su fin y quiero recordarme a mí misma que, por encima de todo, están los alumnos.
Que tengan un buen verano y que gocen de buenas lecturas. A mí leer me hace fuerte.

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