viernes, 13 de septiembre de 2013

Apunte rápido e indignado contra Wert

¡Ay de quien del canto de su amor se fíe!
El ministro Wert, risas y desvíos, quiere que yo vaya a la huelga general convocada para el 24 de octubre. Intuyó mi apego al vil peculio y con sus ojos lindos y su boca roja ha lanzado las flechas de Eros, el cinto de Cipria, la rueca de Onfalia contra la comunidad educativa. Ha dicho que el nivel de discrepancia en España se puede considerar una fiesta de cumpleaños comparado con otros países¡Ay de quien sus mieles y frases recoja! Ahora sí que ya no tendré más remedio que acudir a la huelga porque a esta menda le corroe la indignación cuando oye a un petulante que desdenes rudos lanza bajo el ala.  Al oír las quejas de los profesores, ríe, ríe, ríe la divina Eulalia, porque sabe que no podemos hacer mucho. Con las huelgas se ahorrará un pastón; la calidad de la enseñanza mermará;  si, desanimados por la situación, nos relajamos en el trabajo, ostentará su gloria de triunfos mundanos afirmando que la educación concertada y privada son mejores. Como la labor callada y silenciada de los maestros en otra época tendremos que trabajar a pesar de la adversidad mientras él la enseñanza destroza con sus tersas manos. Pero aquí estoy, fuerte y dispuesta para la resistencia, no me intimida aunque sea  cruel y eterna su risa de oro. Que Rubén Darío me perdone. 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Bella, la cruel.

Bebé tibetano. Steve McCurry
     Acercar la literatura a los alumnos. He ahí el reto. Jornadas lectoras, marchas por la lectura, globos en el cielo para que los jóvenes lean, cien mil firmas en favor de la creatividad narrativa, huelga de hambre docente para animar a leer poesía. ¡Leed, leed, malditos! Leed todo lo que os hemos preparado para que no digáis que no. Lo hemos acercado tanto a vuestro pequeño mundo que no podéis decir que leer no os gusta: tramas sencillas y previsibles, narrador lineal, en primera persona para que os identifiquéis con él y con sus granos, narrador en tercera persona amigo de los buenos e implacable con los malos. Nosotros somos los buenos. Decimos tacos, eskribimos guay, estamos a punto de caer en la anorexia, pero esa amiga en la que no creíamos nos salva, exaltación de la amistad a tope. Estamos a punto de caer en las drogas, nuestro amigo muere, pero nosotros no. Nos violan, nos acosan en el instituto, asesinamos al profesor de matemáticas, venimos en patera, odiamos al inmigrante, queremos ser futbolistas, nos enamoramos del profesor de matemáticas, la protagonista se comunica con el fantasma de su padre asesinado a través de la tablet. ¡Qué fuerte, Dióooos, tía! Acompañamos al protagonista en su lucha contra el Mal. Sabemos dónde está el Mal porque solo con leer dos novelas de J.M. Latorre ya nos olemos que por donde pasa hay un hedor pútrido que siempre es el mismo. Y cuando el profe reparte el cuestionario de lectura siempre podemos decir que el libro me gustó porque es sencillo, no hay palabras que no se entiendan (bueno, hubo que busca "pútrido", que quiere decir "podrido, corrompido" según el buscador RAE del Samsung Galaxy que utilizo para copiar en los exámenes). También me gustó el libro porque al final todo se soluciona y la chica de la minifalda azul se lía con el neonazi que le rompió la cabeza al rumano en el primer capítulo. Al final, el rumano deja de robar por amor a la chica pero vuelve a su país (muy emotiva si despedida, ya la había leído en otros diez libros similares)  y el neonazi comprende, por amor a la chica (que nunca, nunca lo abandonó a pesar de los desplantes porque en el fondo sabía que era bueno), que todos somos iguales. Educación en valores.  Lo que más me gustó del libro fue que se lee rápido, no tiene palabras raras (de esas que usa la profe) y el final es feliz. Yo le pongo un 10 y se lo recomiendo a todo Dios.Objetivo cumplido. Un punto en la evaluación. Éxito total del comistrajo. Que la editorial nos envíe al  insigne creador de entre la legión de pipas, chalinas y melenas del mercantilismo literario para charlar con los alumnos e intercambiar impresiones.¿Cómo se te ocurrió la historia?, ¿has estado alguna vez en Rumanía? No, no ha estado jamás en Rumanía pero para perfilar al personaje, el artesano de las palabras ha usado la valiosa información de la Wikipedia. Además la historia se me ocurrió por casualidad una ventosa tarde otoñal en la que había visitado el caserón familiar allá en la aldea. Sabéis, chicos, en mi familia guardamos el secreto de una turbia historia,...Qué curioso. Muchos productores de literatura juvenil esconden una turbia historia familiar que les sirve de fuente de inspiración.

     ¿En serio creen que eso es acercar la literatura a los alumnos? Lo que yo creo es que el profesor que se queda en esa fase lo hace por alguna de estas razones:
a) No le gusta su trabajo.
b) No sabe, no contesta.
c) Cree que eso es justamente acercar la literatura a los alumnos.
d) No le gusta la literatura.

    ¿Por qué esa obsesión por meter con calzador ciento ochenta y tres páginas con portada, contraportada  y lomo en una mente que no lo desea? Un libro, aunque sea malo, es un libro, parecen pensar algunos. La absurda adoración del libro. Uno no se inicia en  la guitarra pretendiendo tocar un solo de Jimi Hendrix  pero tampoco se puede exigir que disfrute destrozando su sensibilidad con los acordes de Aserejé. Pues lo mismo para la literatura.

     De mi infancia lectora recuerdo los libros de lectura de Senda (Santillana). Dickens, Cervantes, Dostoievsky, Sánchez Ferlosio, Mark Twain, Jack London, ... Fragmentos de calidad literaria que permanecerán en la hipodermis de muchos. ¿Por qué renunciar a ello? ¿Por qué no acercar a los alumnos a la literatura, no a través de engendros pseudoleíbles y facilvendibles sino a través de fragmentos de buenas obras a las que, probablemente, muy pocos tendrán acceso en su vida?

     Yo les dejo aquí uno. Es de la novela de Mo Yan, Sorgo rojo. Dura,descriptiva, con constantes saltos temporales. Sorgo y sangre son palabras que se repiten hasta la asfixia. La violencia es extrema, los perros salvajes se comportan como humanos salvajes, la ternura amorosa se percibe vagamente en el ímpetu desbordado. La guerra, la muerte, el dolor, la maldad  son una forma de vida.

     Y de pronto, este fragmento anecdótico, hermoso y cruel:

                                                              BELLA, LA CRUEL
     Otra tormenta eléctrica  había estallado en esos días y la abuela vio un lugar en la plantación de sorgo, del tamaño de un mojón, donde las hojas estaban chamuscadas y quemadas: un punto de blancura cadavérica en medio del  verdor circundante. Sabía que allí había caído un rayo y recordó que el año anterior el rayo había matado a su amiga Bella, una chica de diecisiete años, friéndole literalmente el cabello y reduciendo a cenizas su ropa. En su espalda habían visto, dibujadas a fuego, unas figuras que, según decía la gente, eran la escritura de los renacuajos celestiales.
     Hubo rumores de que la avaricia de Bella le había costado la vida y había sido la causa de la muerte de un bebé abandonado. Nadie ahorraba los detalles espeluznantes al relatar que, de camino al mercado, la joven  oyó el llanto de un bebé cerca de la carretera. Se acercó a echar una mirada y cuando apartó las mantillas se encontró con un niño rosado, recién nacido, y con una nota que decía: “El padre tenía dieciocho años, la madre diecisiete, la luna brillaba en medio del cielo, las tres estrellas lucían al oeste del firmamento, cuando nació nuestro hijo Alegría del Camino. El padre ya se había casado con la Hermana Segunda Zhang, una muchacha  de la Aldea de Poniente, que no tenía pies vendados. La madre se casará con el Tuerto de la Aldea de Naciente. Nos destroza el corazón tener que abandonar a nuestro hijo recién nacido. Por el mentón del padre y por las mejillas de la madre no cesan de rodar las lágrimas, pero ahogamos nuestros sollozos para que nadie pueda oírnos. Alegría del Camino, Alegría del Camino, nuestra alegría en el camino, quienes te encuentren habrán de ser tus padres. Te hemos envuelto en una pieza de seda y hemos dejado veinte dólares de plata. Suplicamos al corazón tierno de quien pase por la carretera que aumente su karma salvando la vida preciosa de nuestro hijo”.
     La gente decía que Bella se quedó con la seda y los veinte dólares y abandonó al bebé en el campo de sorgo; por eso los cielos la castigaron enviándole un rayo mortífero. Como Bella había sido su mejor amiga, la abuela no había creído aquellos rumores, por supuesto; pero al reparar en los misterios trágicos de la vida, su corazón era presa del desconsuelo y la melancolía. 

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