sábado, 18 de febrero de 2017

El libro de texto como ingenio embrutecedor

Del fotógrafo ruso Andy Prokh
    
    ¿Bastón o lastre? Me debato entre dos polos y tengo claro el lado hacia el que me llevarán los cordones de mis zapatos, que saben más por viejos que por pellejos, que diría el poeta extraviado. Veinte años acumulando libros de textos en las estanterías del desaliento vocacional son suficientes para hacer volar por la borda  miles de ejercicios, textos e imágenes que se posan, como polvo o grasa o pequeñas motas de escoria, en sus páginas. 
     Desconozco el contenido de otras materias pero en Lengua Castellana y Literatura, sea cual sea la editorial en la que deposites tu voto -más irreflexivo que ingenuo-, ten por seguro que tus alumnos tendrán que poner el acento en "bolígrafo", "césped" y "camión" desde cuarto de primaria hasta cuarto de la ESO. Y lo que en primaria puede ser un descubrimiento de cierta complejidad con quince años ayuda a hacer tanto camino como una ruta de senderismo en una cinta de correr. Supongo que el encargo de nutrir los libros de texto con ejercicios que ayuden crecer y a pensar (dos palabras que las programaciones de aula han exprimido hasta estrangularlas) es oficio mal pagado cuando en 3º de ESO se pide poner en plural "El niño juega con la pelota" para descubrir -¡oh, prodigio!- que el sujeto es el grupo de palabras que concuerda con el verbo.
     Las programaciones didácticas se amoldan a los requerimientos de la LOMCE, se modernizan las propuestas didácticas con recursos digitales adaptados "a la nueva realidad del proceso de enseñanza- aprendizaje". ¡Evohé! ,¡Evohé!  Júbilo ante la posibilidad de conect@rse y experiment@r. Pero en los libros de 4º de la ESO los neologismos, esas palabras nuevas que se incorporan a un idioma para nombrar nuevas realidades, siguen siendo -invariablemente- "líder", "vagón" y "club".
     En mi creencia de que la imagen vale tanto como mil palabras busco en vano al Viajero sobre un mar de nubes de Friedrich en el tema dedicado al Romanticismo. Vano pues. Insulsas ilustraciones asexuadas, descontextualizadas y simples ocupan el lugar reservado a las manifestaciones plásticas que, como arena y olas o como río y bosque, brotan indisolublemente unidas a las manifestaciones de la palabra.
    "La igualdad de trato y de oportunidades entre hombres y mujeres y el rechazo de estereotipos que supongan discriminación sexista" es un objetivo general de la educación secundaria que, cual globo de aire que se suelta de la atónita mano infantil en la feria para fundirse en la infinitud terrible del espacio, o desaparece o no ha existido nunca. Me he hartado de buscar, desde 4º a 2º de bachillerato, alguna referencia a las Sinsombrero, esas mujeres que fueron mejores escritoras  y más lúcidas intelectuales que muchos de los poetas que están grabados a tinta como miembros de la Generación del 27. Encontré, lo confieso, una mención a Concha Méndez y a Ernestina de Champourcín en uno, pero ahora, como la protagonista de El papel pintado amarillo (de Charlotte Perkins Gilman, -se lo recomiendo a quienes echen de menos a las mujeres en los libros de texto-) me arrastro por los manuales del Departamento buscando a una mujer y no es ella. ¿Dónde la habré dejado?
     En fin, supongo que pensarán que para qué utilizo libro de texto y les diré que lo he desterrado de mis clases en el bachillerato (y ahora uso la plataforma Schoology, la recomiendo) pero que me resulta útil como bastón -y lastre-. Este curso me he cambiado de centro y heredo unos libros que me obligan a admitir que aceptar una herencia supone hacerse cargo tanto de los bienes como de las deudas. Es el bastón en el que se apoyan los alumnos y alumnas que necesitan tener una referencia tradicional y que se pierden entre fichas y folios que habitan  desordenados archivadores tan desordenados como el mío. Porque esa escuela que defiende César Bona con adolescentes animosos buscando información en ordenadores de aula con conexión rápida, intercambiando impresiones y trabajando con igual pasión en grupo ... en fin, que hay días que lo veo más bien de color chocolate espeso, y no tengo nada más que decir, señoría. 
     Aunque, paradójicamente, el libro de texto es el lastre que agudiza el ingenio. En 4º de ESO han hecho por grupos unos Diccionarios de Neologismos que para sí quisiera la RAE. Ahora vamos dando tumbos por el Callejón del Gato y, después de leer Luces de bohemia, y además de hacer trailers de algunas escenas en vídeo, pondremos a prueba la competencia artística diseñando unas camisetas con las frases que más les gustan de la obra. Me quito el cráneo.  En 3º, entre una rebanada de sintaxis y otra de  verbos rebosa el compango de La Celestina. Lectura dramatizada con la adaptación de Vicens Vives. 
     Pienso en la monotonía de lluvia tras los cristales que tiene que ser dedicar la profesión a ponerle voz al libro, pienso en lo embrutecedor de todo un coro infantil cantando la lección una tarde parda y fría de invierno. Aprendió tantas cosas [...] que no tuvo tiempo para pensar en ninguna de ellas, nos recuerda Machado en la voz de Mairena. Pero también pienso en el mal hacer de las editoriales y en su poder y en sus privilegios y, por qué no, en su falta de nobleza. 

domingo, 12 de febrero de 2017

Tacones rojos para explicar denotación, connotación y contexto


Del fotógrafo Michel Tcherevkoff
No sé en qué estaba pensando Michel Tcherevkoff cuando concibió este singular y extraordinario zapato pero mi mirada, bajo los efectos de un cierto vaho escarmentado, se ha fijado en las piernas entaconadas de la mujer que arrastra con veloz soltura empeine y suela como si temiera llegar tarde a algún lugar. Yo, por afinidad, la veo más queriendo llegar a tiempo que huyendo. Aunque cualquier interpretación puede ser posible si entendemos que la obra de un artista deja de pertenecerle cuando la lanza al mundo ("El nacimiento del lector, o del espectador, se paga con la muerte del Creador" decía Roland Barthes). En la jungla de la posverdad no estaría de más repasar dos conceptos que, cual guerrillero sigiloso arrastrándose por las plantaciones de sorgo o ajo (me he acordado de Mo Yan), se han colado en nuestros circuitos de comunicación como el orvallo que parece que no moja pero que nos recuerda lo desprotegidos que estamos frente a los caprichos de la naturaleza. 

 Estos conceptos, repetidos hasta la saciedad -sin reparar en su hondura- en los libros de texto, son connotación y denotación

El significado denotativo es el significado objetivo, común a todos los hablantes, es decir, aquel que aparece en el diccionario. Así, zapato se define en el diccionario de la RAE como "calzado que no pasa del tobillo con la parte inferior de suela y lo demás de piel, fieltro, paño u otro tejido, más o menos escotado por el empeine"; rojo, "dicho de un color, semejante al de la sangre o al del tomate maduro, y que ocupa el primer lugar en el espectro luminoso"; y tacón es la "pieza de mayor o menor altura, unida a la suela del calzado en la parte que corresponde al calcañar".

El significado connotativo es aquel significado subjetivo que adquiere una palabra en una situación o contexto determinado. Así, para los creativos de esta marca de productos de belleza de supermercado, "zapatos rojos de tacón" adquiere un significado especial. Este significado especial viene reforzado por los labios selfirrojos, por el nombre del producto, Sexy 9 (¿por qué no 10? Llámenme depravada pero he querido ver una relación fónica entre "sexy9" y 69) y por esa ambigua apostilla final "seductora para 9 de cada 10 hombres"(¿quién seduce y a quién?)


Millones de mujeres mueven el mundo cada día, al igual que millones de hombres, La mayoría no lo hacen enfundadas en unos zapatos rojos con un tacón de aguja de 12 cm. por la misma razón que millones de hombres no lo hacen: el pie soporta todo el peso del cuerpo y una descompensación excesiva entre la altura del talón y el metatarso puede provocar problemas más o menos graves como hinchazón, picores, pesadez y varices, entre otros. Un martirio. 

Un martirio que estiliza las piernas, ayuda a ver el mundo desde otra estatura y es un complemento fundamental en la estética cotidiana de muchas mujeres. El tacón de vértigo lleva asociado connotaciones festivas y ligeras: fiestas, eventos especiales, ocio, frivolidad, noche, belleza, acicalamiento, lujo, placer, amor mundano. Así, una directora de cine podrá ir en tacones a la gala de los Goya pero es probable que elija un atavío más cómodo para sus pies si tiene que levantarse a las cinco de la mañana para dirigir una película. No será habitual que una arqueóloga baje a una cueva en tacones, de la misma manera que no lo es que una doctora o una peluquera o una taxista o una maestra o una charcutera o una investigadora o una limpiadora o una empresaria o una pintora pasen su jornada laboral calzadas en la incomodidad, si pueden evitarlo. 

Y aquí entra, sin necesidad de calzador, otro concepto importante (aunque los políticos actuales lo hayan mancillado haciendo de él un uso abusivo y cobarde): el contexto, es decir, el conjunto de elementos y circunstancias que rodean al acto comunicativo y que ayudan a la comprensión del mensaje. 

Podemos hablar de tres tres tipos de contextos: 

- El contexto lingüístico: las palabras adquieren su verdadero sentido de acuerdo a lo que le precede o le sigue en el discurso. Así, el presentador de la ceremonia de entrega de los Premios Goya 2017, el actor y humorista Dani Rovira dijo
 "Chicas, os admiro tanto. Es que no sé cómo hacéis con el tema de los tacones, de verdad."
 Si no hemos visto la Gala y nos transmiten sus palabras necesitamos conocer otras secuencias de su monólogo para entender que el presentador lleva puestos unos tacones: 
 "¿Que por qué me pongo tacones? Pues para ponerme en vuestros zapatos." 

 - El contexto situacional (o situación comunicativa): el entorno físico en el que se produce el acto comunicativo permite la correcta interpretación del significado de las palabras. 
Dani Rovira llevaba puestos unos zapatos para "seguir potenciando el papel de la mujer en todos los puestos de la sociedad" y "para seguir reivindicando que las mujeres ocupen puestos de toma de decisiones y en el cine siguen haciendo falta mujeres que hagan películas".
Aplausos arrobados del público, primerísimo primer plano para mostrar la dulce y ofélica aprobación de la actriz novia del presentador ante las palabras (encorsetadas y empolladas) de su hombre. Simbólica firma en zapato de tacón a manos de un director aclamado por su capacidad para reflejar lo más oculto de la condición femenina. Hombres y aplausos para rogar por la autoridad de la mujer. "A ver si me mato" bromeaba el presentador haciendo malabarismos sobre los incómodos manolos. Chistes frívolos al volver al pinrel. Alivio tras el trámite cumplido. 

 - El contexto sociocultural: es el conjunto de circunstancias históricas, sociales y culturales (conocimiento del mundo, creencias, ideas y valores) que comparten el emisor y el receptor. 
Y no vamos a entrar en el papel de las mujeres en determinadas sociedades fuertemente patriarcalizadas  ni en épocas pasadas. Ya conocemos las dificultades que las mujeres han tenido siempre para mostrar su creatividad, su inteligencia, su curiosidad, su capacidad, su valía, sus ansias, sus deseos, sus aportaciones, su impronta. Ya conocemos las zancadillas, las dificultades,los abusos, los ultrajes, los desprecios, incluso las muertes que han soportado aquellas que lucharon por defender la presencia femenina en  todas las espirales y pliegues y recovecos de esa telaraña que llamamos sociedad. 
En el hoy y el ahora conocemos que  hubo pintoras desde la Prehistoria pero su presencia no se muestra aún en los libros de texto, sabemos que hubo escritoras cuya actividad fue tan febril y entusiasta como la de sus compañeros varones pero su presencia no se muestra aún en los libros de texto, descubrimos cada día la importancia de las mujeres en la ciencia cuyas aportaciones fueron atribuidas a científicos varones pero, insisto, su presencia no se muestra en los libros de texto.

Aunque desde algunas instituciones y organizaciones se hacen esfuerzos para rescatar de entre los escombros a las ilustres olvidadas y para animar a las mujeres a proseguir en su lucha contra la invisibilidad y aunque en las redes surjan iniciativas colaborativas francamente laudables como la de Naukas, el topetazo contra el alfalto llega con la cruda luz del alba, quiero decir, con la cruda luz del asfalto (perdón por el cruce de cables con la sinestesia sabinera). Porque hasta la música y los deportes y ese preocupante y naciente fenómeno aún poco estudiado que da lugar a los youtubers son mundos en los que las caras visibles, mediáticas, millonarias, influyentes, imitadas y valoradas son hombres. Y eso no se ve en los libros de texto pero sí en la tele.

Cuando oigo "tacones rojos" connotativamente pienso en Melania Trump o en Victoria Beckham, pero no pienso en una mujer trabajadora, ni creativa, ni intelectual, ni influyente, ni pionera (aunque cualquiera de ellas, en algún momento, calce el mundo a bordo de unos Tcherevkoff ).

Por eso, hacer creer que estamos juntos codo con codo en la visibilización de los logros de la mujer y denunciando las trabas para llegar a puestos de poder poniendo como símbolo unos zapatos rojos de tacón queda, como poco, bastante fuera de contexto. 

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