jueves, 30 de julio de 2009

MACHADO Y LEONOR

Cuando hablo de Antonio Machado en mis clases hay un hecho de su vida que atrae poderosamente la atención de mis alumnos, y no es para menos: Machado tiene treinta y dos años (todo un hombre maduro para ellos) cuando se enamora de Leonor Izquierdo, una niña de trece años (no la ven niña, ellas, la ven como una adolescente capaz de decidir, pero no capaz de enamorarse de un “viejo” de treinta y dos). Este amor hoy en día no lo permitirían ni la Fiscalía, ni el Defensor del Menor, ni los medios de comunicación. No quiero ni imaginar el revuelo que causaría la noticia si el padre de Leonor, Ceferino Izquierdo, ex guardia civil bebedor y autoritario, aceptara acudir al programa de Ana Rosa ...¿Quintilla?... ¿Quinteto?...¿Quimbamba?... ¿Quimono? ... para airear las intimidades del poeta.
Yo, para qué negarlo, también me habría escandalizado.

Pero Machado vivió el tiempo que le tocó vivir y su relación con Leonor fue, que sepamos, respetada por casi todos, aunque también sorprendió en su época. Tiene el poeta treinta y dos años cuando gana la oposición de profesor de francés, y se traslada a Soria para empezar a trabajar durante el curso 1907-1908 por un sueldo de tres mil pesetas al mes. Imaginamos al poeta contento porque está a punto de publicar su edición ampliada de Soledades, a la que llamará ahora Soledades, Galerías y otros poemas. En la primera visita a Soria recibe buenas vibraciones sobre esta tierra e incluye en su libro un poema, el primero de muchos, dedicado a la tierra castellana: “Orillas del Duero". Con el comienzo del otoño y de las clases Machado se instala en la ciudad en la pensión regentada por doña Isabel Cuevas cuya hija, Leonor, de trece años, atrae poderosamente al poeta. Dos años más tarde -hace hoy cien años-, el 30 de julio de 1909, se casa con ella. Poco sabemos de los sentimientos, pensamientos o formación intelectual de Leonor. Además, Machado apenas escribe sobre ella durante estos años. En enero de 1911 se trasladan a vivir a París, donde el poeta disfrutará de una beca por Ampliación de Estudios. Sin embargo, en julio sobreviene la tragedia: Leonor enferma de tuberculosis. Deben regresar a Soria, aunque no tienen dinero para el viaje de vuelta. Es entonces cuando recurre a otro poeta amigo, parisino de adopción, Rubén Darío,quien le facilita el dinero que hará posible el ansiado viaje de regreso, todo por el bien de Leonor. Vuelta a Soria, vuelta a las clases, vuelta a cantar el paisaje castellano en un nuevo poemario, Campos de Castilla, que se gesta mientras Leonor se extingue. El poeta se desvive por ella pero el 1 de agosto de 1912 Leonor muere. Sus restos son llevados al alto cementerio de El Espino. Machado, agonizando también él de dolor, abandona la ciudad castellana y se traslada a Baeza, a su Andalucía natal. Pero su alma, sus recuerdos, su existencia permanecen en Soria y es entonces cuando brotan las referencias poéticas dedicadas a Leonor, agazapadas en el paisaje, sin mencionarla apenas pero muchas veces presente en la nueva edición de Campos de Castilla. Escribe el poeta a sus amigos para desahogar su profundo dolor, escribe largas cartas a Juan Ramón Jiménez, a Miguel Unamuno, a Ortega y Gasset. Les confiesa que solo la escritura lo salva de la desesperación. Lectura y escritura contra el profundo desánimo que lo invade. Como siempre sucede, solo el lento transcurrir del tiempo transformará el agudo dolor en melancólico recuerdo. Leonor permanecerá, siempre niña, apenas mujer, impresa en el paisaje soriano.

Selección de poemas de Machado dedicados a Leonor.

Para saber más:
COY,JUAN JOSÉ: Antonio Machado. Fragmentos de biografía espiritual. Junta de Castilla y León. Consejería de Educación y Cultura, 1997.
GIBSON, IAN: La vida de Antonio Machado. Ligero de equipaje. Punto de Lectura, 2006.

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