sábado, 24 de diciembre de 2016

Desacordes navideños 2016

Del fotógrafo de guerra serbio Goran Tomasevic

Han ganado la batalla (no nos engañemos con mentiras piadosas), respiran tranquilos, el consumo aumenta, las terrazas y bares vuelven a ser la actividad de ocio preferidas de nuestros amigos y vecinos, las luces de Navidad cumplen su función cegadora, los noticieros televisivos no dejan de insistir (cara complaciente del presentador) en el repunte de las compras, en twiter (lo he comprobado) Proactiva Open Arms, la ONG que pasará las navidades salvando la vida de los que huyen del infierno, tiene 38.160 seguidores frente a los 1.222.948 de la Princesa del Pueblo, lo he comprobado. El analfabetismo televisivo pasará las navidades soltando sandeces que enriquecen económicamente a fantoches grotescos. Necesitamos un Valle Inclán contemporáneo que reescriba Luces de Bohemia, ahora que Europa es una deformación grotesca de la civilización, ahora que los Don Latinos, con ese corazón que tienen, se han hecho dueños de todos los capicúas, ahora que mascar ortigas ya no es tendencia, ahora que lo que ahora nos conmueve mañana estará olvidado al contacto espumoso de una cervecita de terracita con este tiempo tan primaveral en invierno, lejos del infierno de esos otros que huyen de un infierno, de ese círculo dantesco que resulta lejano aun en su cercanía.
Hace unos meses escribí este poema, que está por ahí en mi blog de poesía. Como una Ebenecer Scrooge cascarrabias (no sé por qué lo hemos odiado tanto, mister Dickens) mi sentimiento navideño está lejos de la pastelona Navidad.


Piedras al vacío, I
Estamos en el infierno y nos gobiernan sus monstruos.
No intentes enfrentarte a ellos,
no conocen el don de la humanidad.
Sus manos tendidas encierran un puñal de mentiras.
Todo hace pensar que su masa encefálica se talló en canteras de granito
-ya no hablemos, entonces, del corazón-.
No permitas que te anestesien con el abrazo de sus palabras.
Si las cuencas  de sus ojos
se clavaran en el mapa de tu destino
te verían como creen que eres:
grano de arena invisible en el desierto,
saltamontes huyendo del dedo que arranca sus alas,
araña ofuscada en los desgarros de su tela,
escarabajo atontado en la felicidad de su colorido.
Sin embargo, no olvides
-muchos ya lo saben-
que un mosquito puede provocar una matanza,
y que una marabunta de hormigas
no es solo ciencia ficción.
Por eso,
no intentes enfrentarte a ellos
-a los demonios voraces-
mostrando tu desnuda soledad.
Recompón la tela, elévate sin alas, desordena tu colorido,
Y entiende –de una vez por todas-
que un grano no hace desierto
pero  una tormenta de arena  retuerce  los caminos
hasta convertir el barro intransitable en salvoconducto hacia el atardecer.

sábado, 17 de diciembre de 2016

#poema27. Retorno a María Teresa León


María Teresa, Lorca y Alberti
"Hijo, ¿sabes dónde has nacido? ¿Comprendes en qué lugar has abierto los ojos? Pues estás en España. (…) ¿Traes algo entre las manos: una gota de agua salada, una canción, un caracol de las playas celestes? Hijo, voy a poner sobre tus labios un aliento, apenas, del vinillo nuevo, para que tu corazón jamás encierre amargura y halles en ti alegría que derramar sobre los que sufren adversidades y pobreza."   ( De Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar )

Este fragmento forman parte de un libro que no tengo y que nunca he leído y del que probablemente no hubiera oído nada si, al encontrarme con la iniciativa que Toni Solano plantea cada año  por estas fechas de invadir la red con poemas del Grupo del 27, no hubiera surgido en mí la necesidad, no exenta de remordimientos, de aludir a alguna de las mujeres que formaron parte de esa generación pero que fueron posteriormente anonimadas, olvidadas y borradas, no solo por las instituciones, o por los libros, o por los enseñantes, sino también por sus propios compañeros de generación, aquellos que vivieron para contarlo. Un documental de 2015, Las sinsombrero, recupera su presencia y las salva de las telarañas de la desmemoria. Hemos trabajado con ese documental el curso pasado en Literatura Universal y  este curso lo incluyo como parte de la programación de Lengua Castellana y Literatura de 2º de bachillerato. En algún libro de texto aparece una tímida mención a alguna de estas escritoras (Concha Méndez o Ernestina de Champourcín). Supongo que con el tiempo esa presencia, que hoy es tendencia, se irá evaporando como una gota de agua en el asfalto si desde los centros no alimentamos su recuerdo. Desde el nuestro, y a través del Plan de Fomento de la Lectura (Encuentros Literarios 2017) organizado por el MECD, estamos organizando una charla con la escritora Ledicia Costas (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2015) para hablar de la pintora Maruja Mallo y su relación con las Sinsombrero en ese universo cultural floreciente que fue la Generación del 27.

El 13 de diciembre de 1988 moría María Teresa León aquejada de una enfermedad que le borró los recuerdos. Para los libros de texto y para los  homenajes era la mujer de Rafael Alberti. Pero la verdad olvidada es que estamos ante una escritora excepcional de cuyos escritos apenas hay rastro en la red y cuyos libros están, sobre todo, descatalogados. Fue además una intelectural combativa cuya memoria se esfuerza hoy por recuperar su hija Aitana.

En 1956 Rafael Alberti publicó Retorno de lo vivo lejano, uno de sus poemarios más hermosos. Escrito desde el exilio argentino, quiero pensar que este poema, "Retorno del amor recién aparecido", lo escribió pensando en María Teresa León.

Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible.
Sobre mí derramaste tus cabellos
 y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar de primavera.
Fue como si llegara al más hermoso
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques.
Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte.
Arcos me abriste y mis floridos años,
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra,
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura,
braceando sin aire y sin salida.
Porque habías al fin aparecido.

jueves, 24 de noviembre de 2016

"Fóllate a la tulla,cabrón". Una reflexión para el 25N




"Fóllate a la tulla, cabrón" reza la pintada, encajada desde hace años ya en el paisaje como didáctica concesión al  feísmo rural. El aforismo es anónimo, pero quizás esta letra  haya pasado por mis ojos algún curso. Con seguridad, yo habría puesto el acento en "cabrón", una tilde con bolígrafo verde enmarcada en un círculo.  Aunque no lo parezca dice más de lo que dice porque desenmascara al anónimo autor aunque siga permaneciendo en el anonimato. Decididamente, los estudios no son lo sullo*, es posible que no sepa que un pronombre posesivo es aquel que denota posesión o pertenencia.  Pero sabe cuál es la sulla* y cuál es la tulla*. Su posesión y la del otro. Tras el  verso se esconde una historia sentimental marcada por la infidelidad. Cuando se lo contaron sintió el frío de una hoja de acero en las entrañas pero no se apoyó contra el muro, no, sino que, ofuscado por tan becqueril desengaño, estampó su lírico sentir en él.

Durante los años que pasé por delante de ese muro no recuerdo que nadie borrase la pintada, que nadie hiciese mención a ella a pesar de mostrar su impúdica visibilidad hacia las ventanas de algunas aulas. Las malas hierbas y las zarzas la han ido desvaneciendo y es probable que solo quede fragmentada constancia en esta vieja foto que siempre me persigue cuando llega el día de pasarse el día reflexionando sobre la violencia de género.

66.000 mujeres han llamado este año en España al teléfono de atención a víctimas de violencia de género, muchas de ellas adolescentes, el colectivo más vulnerable. Ignoro cuántos miles de euros serán destinados a lacitos morados pero su efecto será igual a la buena voluntad de la miel con limón para curar la pulmonía.

El de la tulla* ha crecido en un mundo donde el fútbol es cosa de hombres; donde los héroes de los cómics son, en su mayoría, hombres; donde gran parte de los grupos musicales están liderados por hombres; en los libros de texto los inventos, los acontecimientos, los pensamientos, el ingenio y la creatividad son cosa de hombres; en la publicidad, los coches de alta gama que circulan por carreteras solitarias están conducidos por hombres mientras las mujeres sufren pérdidas de orina, tienen digestiones difíciles, toman infusiones para adelgazar y poder derrochar atractivo concupiscente en los anuncios de perfumes.

El de la tulla* escuchar reggaeton y canta en inglés lo que no comprende mientras engulle vídeos de sujetos con gorra que acercan su bálano a estrechas minifaldas quinceañeras. Su hermano pequeño también amuebla su infancia con  youtubers de memo ingenio mientras sueña con participar algún día en "Mujeres y hombres y viceversa" o soltar palabrotas e improperios en cualquier otro programa de máxima audiencia.

Me pregunto qué habrá sido de sulla*.  

domingo, 20 de noviembre de 2016

HOY NADIE SE ACORDARÁ DE SELMA

Verde niebla entre los árboles
20 de noviembre. La borrasca arrecia y la luz del amanecer pugna por abrirse paso entre nubes grises esponjadas de humedad. Me gusta empezar el día con un café y las noticias del mundo que se filtran entre ralladuras, vahos y demás efluvios publicitarios e interesados. Dedico más de una hora a podar, a abrirme paso entre la maleza, a desdoblar mensajes velados, a recomponer historias invisibles y a esquivar sin miramientos a molestos duendes que, cual Peeves fastidioso, desvían mi atención.

20 de noviembre. Muere, en 1910, León Tolstói, el viejo león, el conde que no haría rico ni a las grandes franquicias de ropa ni a las funerarias, el escritor infatigable que ahondó en el alma humana y dio su vida por la escritura, el pedagogo revolucionario que puso a los niños de Yásnaia Poliana en el mapa, y tantos logros y tantas generosidades y tantas miserias más de ser humano de vida intensa.
Tumba de Tolstòi

20 de noviembre. Hoy nadie se acordará de Selma. Hoy habría cumplido 158 años. Como no goza  de la indestructibilidad del latoso Peeves debemos suponer que Selma hace tiempo ya que ha abandonado este mundo. Efectivamente, Selma Lagerlöf falleció el 16 de mayo de 1940. Era sueca, pero no la  sueca estereotipada que protagonizaría un anuncio de la lotería si su nombre cayera en manos de los creativos de Leo Burnett, ¡hay tanta maleza que atravesar!, ¡hay tantos dragones contra los que empuñar la palabra y el pensamiento, que si Larra levantase la cabeza la perdería dos veces!

Selma Lagerlöf fue una escritora sueca, autora de un entrañable  libro de aprendizaje: El maravilloso viaje de Nils Holgersson (publicado por Anaya y, a día de hoy, posiblemente descatalogado). Pero es que además Selma fue una de esas mujeres cuya vida es un ejemplo de coraje y resolución. Siendo niña sufrió una displasia de cadera, lo que la obligó a pasar horas sentada. A pesar de los pocos recursos económicos de su familia se esforzó para estudiar una carrera universitaria. Fue una maestra excepcional, muy querida por sus alumnas. En 1909 recibe el Premio Nobel de Literatura. Es la primera mujer que lo consigue. Dedicó gran parte de su vida a la escritura pero también fue una mujer solidaria y combativa. Luchó incansablemente por los derechos de la mujer. Ya en su vejez, en las cercanías de la Segunda Guerra Mundial ayudó a muchos intelectuales que huían de la opresión nazi. Parece ser que subastó la medalla del Premio Nobel para esa causa.

En 1894 había conocido a Sophie Elkan, con quien convivió en pareja y a la que amaba profundamente, según se desprende de las cartas que se enviaban.

¡Cómo no recordar hoy a Selma!

Selma y Sophie

viernes, 2 de septiembre de 2016

Septiembre en marcha. Llega la hora de los pájaros.


Fotografía de Miguel Cabezas

Tras un verano que casi siempre se nos antoja fugaz llega septiembre con su promesa de hojas secas arrastradas por el viento y días más cortos que invitan a apurar el paso por la calle. Los gigantes del consumismo desbocado hace días que nos muerden con sus campañas de "vuelta al cole". Parece que estrenarlo todo es el camino para triunfar también en la escuela. Pero ninguna campaña de marketing podrá, en su vaporosa salvajada, alejar esa sensación  de caos, incertidumbre y desasosiego que invade a los que hemos leído la letra pequeña de esa ley educativa que muchos no querríamos para nuestros hijos.
Pero lo inevitable está encima y urge echar a correr esquivando como se pueda las piedras que Voldemort y sus mortífagos (lo entenderán quienes hayan leído Harry Potter) van poniendo en el camino. Sin capa invisible ni varita mágica, ni Nimbus 2000, alumnos, padres y docentes debemos adentrarnos en un bosque oscuro lleno de estándares de aprendizaje, rúbricas, descriptores y reválidas dispuestos a ahogarnos, asfixiarnos y oprimirnos al mínimo descuido, desánimo o vencimiento.

Por eso, a modo de autoayuda necesaria, rescato este brillante artículo que el escritor Manuel Vicent publicaba en El País el 13 de octubre de 2013: Tesoro.  Lejos de acusar las arrugas del tiempo, conserva  su frescura como si lo hubiera escrito hoy:

Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente. El patio del colegio se transforma, de repente, en un ruidoso embarcadero. Desde ese muelle lleno de mochilas cada alumno abordará su aula respectiva, que, si bien no lo parece, se trata de una nave lista para zarpar cada mañana. En el aula hay una pizarra encerada donde el profesor, que es el timonel de esta aventura, trazará todos los días el mapa de esa isla de la fortuna. Ciencias, matemáticas, historia, lengua, geografía: cada asignatura tiene un rumbo distinto y cada rumbo un enigma que habrá que descifrar. La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía. Ese mar está infestado de piratas, que tienen su santuario en la caverna del Gobierno. Todas las medidas que un Gobierno adopte contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños, recortes en la educación, privilegios de clase, fanatismo religioso, serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios que asaltaban las rutas de los navegantes intrépidos, los expoliaban y luego los arrojaban al mar. De aquellos pequeños expedicionarios que embarcaron hacia la isla del tesoro solo los más afortunados llegarán a buen término. Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia. Cuando recién desembarcados pregunten dónde se halla el cofre del tesoro, el timonel les dirá: estaba ya en la mochila que cargabais al llegar por primera vez al colegio. El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido. Ese tesoro, que lleváis con vosotros, no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar.

martes, 30 de agosto de 2016

De la enseñanza invisible y su importancia


Dibujo de Saint- Exupéry para El Principito

Lo esencial es invisible a los ojos es una de las frases célebres de El principito de Saint- Exupéry, esa lectura llena de sentencias filosóficas y enigmáticas que fácilmente nos pueden acompañar desde la niñez porque El principito posee  una magia peculiar, aquella que consiste, sin adaptación previa, en acomodar las palabras y su significado al entendimiento de quien lee, tenga cinco o noventa años. El curso pasado, en el colegio de primaria de mi hija pequeña se volcaron de tal manera en el Club de Lectura con  esa pequeña gran obra que llegué a pensar que cualquier fría mañana de primavera nos despertaríamos rodeados de baobabs. Como muchas de las actividades que se hacen en los colegios, de ésta apenas se muestra en las redes una estampa mínima de lo que supuso la experiencia para los niños y niñas que participaron en ella. Porque la mayor parte de la labor  realizada en la escuela permanece anonimada. Forma parte de un trabajo constante y callado ajeno a la incipiente moda de gurús de la enseñanza que un buen día dejaron las aulas para indicarnos el camino, cuando muchos ya llevábamos las botas rotas, desgastadas, remendadas, a veces llenas de piedritas que molestan al caminar, pero con el orgullo del montañero que sabe que el final de una ruta es el comienzo de otra y no quiere más horizonte que ver la luz en las montañas azules al atardecer. 
Porque lo esencial es invisible a los ojos de la misma manera que lo invisible es esencial a los ojos. 

No sé si se oirá bien pero les dejo el enlace a un rap inspirado en el episodio de Grisóstomo y Marcela, de El Quijote. Está compuesto por alumnos y alumnas de 1º de bachillerato. Es una de esas actividades invisibles que en algún lugar permanecerán, aunque solo sea en el recuerdo. 
Rap de Marcela

domingo, 24 de julio de 2016

Para eso están los maestros


Leszek Bujnowski
He visto a un niño tirar una lata de refresco en la calle, así, sin mirar atrás, como si el entorno fuera un inmenso basurero al servicio del estómago. A su lado, una madre giraba la cabeza con ojos perdidos ante la percepción de un sonido, una lata rebotando en la acera, solo eso, nada que recriminar al niño. Para eso están los empleados de la limpieza, he oído muchas veces, como otras he oído para eso están los maestros. 
A esa madre me la he encontrado más veces. Incluso un día me llamó. Parece ser que mi número de teléfono se parece bastante al número de un centro de salud cercano, así que ya me ven, corriendo escaleras abajo cada vez que, a las ocho de la mañana, suena como  grillo enjaulado el artilugio vil. Disculpas en el aire, señales amables por el sonrojado equívoco, creerán ustedes. Pues no, a veces, muchas veces, la respuesta es el portazo, el inaudible clic que desdeña al brazo perplejo en el aire como cuando descubres que no te van a responder al saludo. Para eso están los teléfonos y todas las máscaras que nos permiten el anonimato. Esa madre era ella. Como puede ser un padre. No quisiera hacer distingos de género, tal y como se enseña en la escuela.
Es que para eso están los maestros. Para concienciar sobre la necesidad de preservar el medio ambiente, para enseñar los rudimentos básicos de las normas de cortesía, para educar en la igualdad entre hombres y mujeres y en el respeto hacia todas las manifestaciones culturales, sociales y religiosas, para tomar conciencia del mundo circundante y diverso y fomentar actitudes empáticas y solidarias hacia nuestros semejantes. Además de eso no estaría mal que también trabajasen un poco y diesen de forma dinámica y creativa sus clases de Historia, Matemáticas, Lengua, Tecnología y demás disciplinas. Sin olvidar, por supuesto, la burocracia impuesta por los pedagogos administrativos como zancadilla sutil e ineludible por parte de  quien nunca ha entrado en un aula hacia quien se sumerge en ella.
¿Me estoy quejando? No. Desde los centros de enseñanza se lleva haciendo eso, con mayor o menor acierto, desde hace años. Y los estudiantes, cual fruta que ha llegado a su punto de madurez, salen de la escuela hacia el mundo exterior con su bagaje de conciencia, educación y conocimientos. Algunos también dejarán que sus hijos tiren las latas al suelo y pensarán para eso estan los empleados de la limpieza como quien piensa para eso están los maestros. Pero eso no se lo habrá enseñado ningún maestro porque la casa pesa más que la escuela. De nada sirven los remedios milagrosos de botica para el colesterol si en familia el alimento es una hamburguesa chamuscada con patatas de bolsa. Una niebla extraña parece haberse cernido por los intersticios de algunos hogares. Es la dejadez, el abandono de lo propio, y eso no lo va solucionar ninguna escuela.

Escribir esto me ha hecho recordar (así, sin que tenga una clara relación con lo anterior) un documento de 1734 sobre el hundimiento de la Escuela de Ohanes (Almería), en la que un maestro se queja al alcalde sobre el mal estado de una viga. Llegó a mí hace ya muchos años y ahora lo encontré en internet.  Creo que, como la historia es a veces circular, puede llegar a repetirse. Dejo AQUÍ el enlace.

viernes, 15 de julio de 2016

El ser humano es el único animal que utiliza el lenguaje para expandir el odio

Alberto Durero

El hombre es un animal que habla, decía el filósofo. Primero fue la palabra y luego el pensamiento. Ambos están íntimamente ligados. No es casual que en las sociedades más represivas se impida el acceso a la cultura, al pensamiento. O se desprecie vilmente. Los héroes de nuestro tiempo son personajes que no saben articular palabra pero que se sienten poseedores de una flota de riquezas materiales que podrían dar de comer a una nación. Mandatarios de nuestro país se expresan en un registro lingüístico coloquial pobre en formas como exhibirían, si hiciera falta,  un calcetín roto tras el zapato de marca, como muestra de campechanía para acercarse al pueblo llano, abotargado de consumismo salvaje y programas televisivos donde la idiotez y el vacío campan a sus anchas sin vallas ni rejas ni policía que impidan su entrada.Las redes sociales participan de esa vorágine que atrofia el pensamiento lúcido indicando qué noticias del mundo  deben convertirse en trending topic haciendo honor al significado del anglicismo: tema, tendencia, del momento, del momento presente. Solo eso. Mañana será otro.

Estos días  la tendencia es la muerte de un torero. La muerte de un hombre ejerciendo un oficio de riesgo frente a un animal que pesa alrededor de quinientos kilos y que debe morir para gloria del matador. Algunos creen que ese oficio es arte, espectáculo y desean su permanencia. Otros defienden que ese hombre y sus iguales son asesinos y desean su muerte.  Hay muchos oficios que conllevan sufrimiento y muerte: millones de personas trabajan en condiciones infrahumanas para grandes multinacionales (y no me pareció que el desplome del edificio Plaza Rana fuese trending topic el breve momento de su caída); armas de todo tipo están al alcance de cualquiera pero dudo que alguien se alegre de la muerte del heredero del imperio porque es probable que pocos se interesen por las familias que mueven el mundo a su antojo; miles, quizás millones de niños, no se sabrá, mueren en las minas de África para que el mundo civilizado pueda ser feliz en este engaño de espejos deformados. 

Pero a mí, que me pierde el lenguaje, de esa tendencia que mañana estará en el pozo del olvido lo que más me ha llamado la atención es el odio lingüístico que destilan los teclados de algunos defensores y detractores del toreo. Eso los aúna como aquellos extremos que se juntan. Parece ser que un maestro, jactándose de serlo, mostraba su desbordante alegría por la muerte del torero con expresiones como: "Nos mearemos en las coronas de flores que te pongan, cabrón". La respuesta viral llegó del supuesto ingenio de un humorista que deseaba que "en España existiera una ley para encerrar a los hijos no deseados de perras pestilentes". Era la llamada, el detonante para que se expandieran los "Dos minutos de Odio" (entenderán esto los que hayan leído 1984 de George Orwell, pelos como escarpias se me ponen cuando pienso en la literatura de ciencia ficción). A partir de ahí, las redes sociales se encharcaron de insultos y odio.


140 caracteres no dan para una argumentación sólida, pero sí para el sarcasmo y la ironía. Pero si practicas esas licencias inteligentes del lenguaje puedes acabar en la cárcel por apología del terrorismo. Lo que queda es el insulto, la palabra fácil, la respuesta sin cautela, el verbo irracional, el significante vacío.  Ese es el poder de los que, desde una sombra siniestra, manipulan el pensamiento y el lenguaje. Desde esa sombra alguien se felicita sin necesidad de articular una sola palabra.


Te puede interesar también...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...