domingo, 7 de septiembre de 2014

Cascos

   Comic book readerRuth Orkin                                                
     Ya en el Poema de Gilgamesh, reconocido como el primer texto literario de la Humanidad, aparece un tópico que estará presente a lo largo de los siglos: los dioses siempre acaban castigando la osadía del ser humano. En aquellas primeras tablillas de arcilla los escribas grabaron la desesperación del héroe, inconscientes tal vez de la paradoja de la que estaban siendo artífices: Gigalmesh debía asumir con resignación que no está en sus manos conocer el secreto de la inmortalidad, pero en el mismo acto de la escritura le estaban ofreciendo la posibilidad de existir para siempre. A que Gilgamesh existiera para siempre contribuyó en el siglo XV (aunque lo ignoró completamente) un orfebre alemán de nombre Johannes. Ya no más ojos al borde de la ceguera a la insuficiente luz de una vela en una húmeda celda para transmitir al mundo aquello que nos hace dueños de una necesaria plenitud, según palabras del músico Stanislaw Skrowaczewski (El hombre sin la cultura es un ser incompleto). A que el hombre no se sienta incompleto sino que sienta que su poder es aún mayor que el de un dios contribuyó un mal estudiante llamado Steve haciendo que las pesadas tablillas de arcilla, que los inflamables libros de papel devinieran  ligeras tabletas en las que se atesora el mundo. Pero tempus fugit. Mientras saboreamos el asombro, la tableta se hace vieja y da paso al escalofrío de la ciencia ficción. Su nombre es grafeno y ya ha pasado a ser un  extraño que merodea por el barrio mientras los gatos duermen. 
     Pero, ¿y que pasa con el castigo de los dioses?, ¿Qué tributo hemos tenido que pagar? El castigo es sutil, ligero y maleable  como una tableta de grafeno. El castigo es el tiempo. 
     Leo con la expectación de quien busca un remedio herbal para sus dolencias cotidianas un librillo  publicado en Acantilado, La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine. Es una reflexión que toma como punto de partida la técnica del argumento de autoridad para convencer de la necesidad de la literatura, de las artes, de una escuela pública en la que primen los estudios humanísticos. Ha pasado un año, ahora ya no lo veo por las librerías. Quizás haya envejecido poblado de telarañas. Telarañas desde las que Ovidio, Dante, Petrarca, Kant, Leopardi, Gautier,Víctor Hugo, Baudelaire, Italo Calvino y tantos otros guiñan ojos desesperados, impotentes de no ser escuchados, como las muñecas del cortometraje Alma. 
     El castigo es el tiempo, la falta de tiempo, la  desvalorización del tiempo. Y eso ya lo sabía uno de los maestro del absurdo. El  manifiesto de Ordine recoge unas palabras que Eugène Ionesco pronunció en 1961: 
“Mirad las personas que corren afanosas por las calles. No miran ni a derecha ni a izquierda, con gesto preocupado, los ojos fijos en el suelo como los perros. Se lanzan hacia delante, sin mirar ante sí, pues recorren maquinalmente el trayecto, conocido de antemano. En todas las grandes ciudades del mundo es lo mismo. El hombre moderno, universal, es el hombre apurado, no tiene tiempo, es prisionero de la necesidad, no comprende que algo no pueda ser útil; no comprende tampoco que, en el fondo, lo útil puede ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país donde no se comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio”. 
     Ahora, a esas personas, pónganles unos cascos.

jueves, 17 de abril de 2014

La historia de la bella Fata


Fotograma de Gato negro, gato blanco. Emir Kusturica. 
     De Ivo Andric solo leí Un puente sobre el Drina, novela histórica, densa y épica, en la que las palabras, como piedras, construyen el devenir de las múltiples historias y personajes que tienen en común su presencia en un ensanchamiento del puente, la kapia, que actúa como lugar de reunión o tránsito.
    A lo largo de cuatro siglos de construcción, lenta transformación y destrucción del puente que une a serbios y a bosnios, se entrelazan diversos acontecimientos, heroicos a veces, infaustos con frecuencia, cotidianos, brutales, en ocasiones esperanzados e incluso  monótonos como el ineludible paso de las estaciones.
     Una de esas historias habla de un amor imposible y trágico. Es la historia de Fata. He intentado adaptarla a mis alumnos de la ESO  evitando la descripción inicial de los espacios y de los personajes y recortando los pensamientos en la noche de la bella Fata mientras oye toser a su padre. Pero llegué a la conclusión de que adaptarla sería como cuando el profesor decide ver la película en vez de leer el libro. Es cierto que tiene mucho de guión cinematográfico, que se presta a la plasticidad de la imagen. Kusturica, gran admirador de Andric, podría hacer de ella una obra magistral. Pero no sería lo mismo que leerla. Literatura y cine se complementan cuando no se solapan. Por eso soy incapaz de comprender a esos docentes de literatura que ponen la película en vez de leer el libro. Conozco a muchos que consideran que ver La Celestina de Gerardo Vera es acercar a los alumnos a Fernando de Rojas. Hay unas cuantas formas de alejarlos y esa es una. Porque así como una imagen vale más que mil palabras, mil palabras no caben en una imagen.
   
La historia de la bella Fata 
En aquella época, se produjo en la kapia un acontecimiento verdaderamente importante; un acontecimiento del que no existía precedente y que, probablemente, no se repetirá en tanto haya un puente sobre el Drina y una ciudad junto al puente. Conmovió a toda la ciudad y se extendió lejos de ella, por otros lugares, por otras regiones, como una de esas historias que corren por el mundo.
    Fue, en realidad, la historia de dos aldeas: Veli Lug y Nezuka. Estas dos aldeas están situadas en los extremos opuestos del anfiteatro que forman, alrededor de la ciudad, las colinas pardas y los verdes alcores.
    El pueblo de Strajichta, al nordeste del valle, es el más próximo a la ciudad. Sus casas, sus campos y sus jardines están diseminados por unas lomas y empotrados en los valles que las separan. Sobre el flanco redondeado de uno de esos promontorios hay unas quince casas, sumidas en sus huertos de ciruelos y rodeadas por todas partes por el campo. Es la aldea de Veli Lug, colonia turca apacible, bella y rica, emplazada en las alturas. Forma parte del municipio de Strajichta, pero está más lejos de éste que de la ciudad; las gentes que viven en Veli Lug tienen a una media hora el barrio del mercado, donde poseen almacenes y efectúan sus negocios, como los otros habitantes de la ciudad. Entre ellos y los visegradeses no existe ninguna diferencia, si no es, quizá, la de que sus bienes son más estables y gozan de más seguridad, porque residen en tierra firme, al sol, y no corren el riesgo de las inundaciones; también se caracterizan por ser más modestos y vivir más retirados, libres de las malas costumbres de la ciudad. Veli Lug goza de una buena tierra, agua pura y una hermosa gente.LEER MÁS.

 Ivo Andric: Un puente sobre el Drina. Debolsillo, 2009.



jueves, 27 de febrero de 2014

La biblioteca invisible

Ilustración de Pedro Cano. Ahí, en ese punto, se encuentra la biblioteca invisible de Marhaba.

"Tres hipótesis circulan sobre los habitantes de Baucis; que odian la tierra; que la respetan al punto de evitar todo contacto; que la aman tal como era antes de ellos," Italo Calvino, Las ciudades invisibles.


     Si tuviera que nombrar el libro de viajes que escondo debajo de la almohada, las palabras se atropellarían en mi lengua para hacer salir de la boca el nombre de Las ciudades invisibles de Italo Calvino. Sorprendente libro que puede leerse desde diferentes perspectivas lectoras. Es un libro abierto a la evasión, al placer de leer por leer; es una invitación a la reflexión metafísica; es una colección de símbolos; es un prodigio de palabras; es un cuaderno iluminado de bosquejos; es un tratado de arquitectura imposible.

     Inspirada por su lectura, he trazado, a la manera de Italo Calvino, el mapa de una ciudad invisible con su biblioteca invisible. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.
     "Si llegas a la ciudad de Marhaba no te escondas porque difícilmente te verán. Los habitantes de Marhaba tienen los ojos bien abiertos para no ver. Es una ciudad pintada en un gris monótono que se usa sobre todo para conjurar la hospitalidad de su nombre. Aléjate de Marhaba antes de entrar en ella porque una vez dentro ya no podrás salir. Lo mejor de la ciudad de Marhaba son sus estancias. En ellas no entra el aire pero se puede respirar sin dificultad.
       El edificio más emblemático de Marhaba es su biblioteca invisible. Ningún habitante de Marhaba mayor de veinte años entra en ella.  Solo los guardianes invisibles expían allí su entusiasmo. Marhaba se enorgullece de su biblioteca y a ella dedica parte de su presupuesto. En Marhaba se habla de libros pero no se lee; en Marhaba es obligatorio leer hasta los veinte años pero no se ama la lectura; en Marhaba, los adultos no tienen tiempo para leer porque eso ya lo hacen los pequeños. 
     Entré en la niebla de Marhaba buscando la ciudad invisible de Mazoria y me topé con el desconcierto. Necesitaban un guardián para la biblioteca y la silueta de un libro en mi morral delató mi apego. Ya he pasado de los veinte. Y allí permanezco, anonimado entre verdades de libro. A veces, un habitante de Marhaba entra en la biblioteca y me invade un ingenuo entusiasmo mientras atisbo entre las arañas de las estanterías la pluma perfecta de Chejov, la inquietante provocación de Jean Genet, el ingenio mágico de Cunqueiro, el extraño  lirismo de Herta Müller,...Pero es solo un espejismo, un ojo avizor, una carta, un aviso, un café, un hasta luego.
     Para hablarte de la biblioteca invisible de Marhaba tendrías que venir a verla. Jóvenes muchachos y muchachas aprovechan su tiempo de ocio estudiando, haciendo los deberes, leyendo, acompañando su soledad, flirteando. La biblioteca invisible de Marhaba esconde en sus estanterías las voces del amor, los mapas de la memoria, el acento de las lenguas, la sensibilidad de la ciencia, las revoluciones del arte. Miles de páginas construidas con verbos ácidos o apaciguadores, con adjetivos sonoros o contundentes, con sustantivos precisos o herméticos, con preposiciones, conjunciones y adverbios que enlazan el aquí con el allí, el hoy con el mañana.
      A veces, los adultos de Marhaba se reúnen para hablar del tiempo y para, desde la atalaya de su erudición sin libros, criticar con encono el nivel de instrucción de los jóvenes. Los apremian para que aprendan  rápido porque el tiempo de los libros se agota. Pero a ellos no se les pasa por la cabeza pisar la biblioteca. Sería como llevar pañal,o como no saber atarse los cordones o como beber el colacao con pajita. Para los habitantes de Marhaba la lectura es un peaje que hay que pagar para crecer, como el acné. Por eso la lectura es tan importante en la invisible ciudad de Marhaba.
     Puede que alguno de los habitantes de Marhaba practique el solitario vicio entre la quietud de las paredes de su hogar. Pero eso no se comenta. Ya sabéis: Yo no, no puedo,no tengo tiempo, quizás en otra ocasión te dicen los más complacientes dejando la estela de su voz mientras se alejan rápidamente.
     La biblioteca de Marhaba, cuando el último guardián cierra sus puertas, se sumerge como la ciudad, en la niebla y en el olvido".
      

sábado, 22 de febrero de 2014

Antonio Machado 1939- 2009- 2014

Antonio Machado con su familia. 
     Este blog nació con una entrada sobre Antonio Machado: Ligero de equipaje, publicado el 7 de abril de 2009. Unos meses después, coincidiendo con la fecha de su boda con Leonor, el 30 de julio, publiqué Machado y Leonor, la entrada más popular de Lenguaenliteratura. Era un momento en el que yo estaba leyendo mucho sobre el poeta. Por las mismas fechas estivales, una noticia sobre un profesor conocido que mostraba su desánimo frente a unos alumnos que despreciaban la poesía machadiana me llevó a escribir ¿Malos tiempos para la lírica?  He de decir que ya no comparto conmigo misma el entusiasmo que pretendía transmitir en ese artículo. Son, efectivamente, malos tiempos para la lírica (en palabras de mi admirado Bertolt  Brecht, tan actual también en estos momentos:"En mí combaten/ el entusiasmo por el manzano en flor/y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda./Pero sólo esto último/me impulsa a escribir").
   Se celebra hoy el 75 aniversario de la muerte de Machado. Se  recuerda con palabras afectuosas al poeta que cae bien, al hombre bondadoso y discreto que huía justamente de reconocimientos  y de vanidades.  Son setenta y cinco años sin un Antonio Machado más presente que nunca. Más presente y más necesario que nunca. Quienes lo admiramos recordamos "El mañana efímero" cada vez que abrimos un periódico y leemos una noticia nacional. También los jóvenes empiezan a redescubrirlo y empiezan a despertar. Ha sido necesaria otra crisis como la del 98 para caer en la cuenta de que el "joven lechuzo y tarambana" no es un personaje pasajero. "La España de la rabia y de la idea" está condenada a convivir con él. Para ellos, para que no decaigan ni la rabia, ni la idea, ni el cincel ni la maza, traigo aquí este consejo de Juan de Mairena, hoy, a 22 de febrero, setenta y cinco años después de que Antonio Machado, paseante, llegase al último recodo de un camino blanquecino: 

     "La política, señores es una actividad importantísima... Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y naturalmente, contra vosotros. Solo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos. 
     Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos políticos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres -¿hay algo más conservador que una madre?- pudieran aconsejarla con estas o parecidas palabras:"Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos -de una vez- en la cuneta del camino."

domingo, 16 de febrero de 2014

Sobre incultura y letargo

Un ventana a la esperanza, aunque sea pequeña y no nos resguarde de la lluvia.
     Desde hace unos días circula por la red el vídeo de una concejala de Murcia en la que ésta arremete contra la defensa del aborto. Algunos nos hemos sentido indignados escuchándola y su imagen y sus palabras han sido tema de conversación en las redes sociales y en los programas de televisión. ¿Por qué esa indignación? Hay muchas personas que se oponen a la Ley del Aborto y que expresan su opinión argumentada sin que eso desate reacciones  que desembocan en descarada hilaridad  o en sentido enojo.
     Creo que la causa de tal conmoción es la profunda incultura de la concejala. 
    Si, sí, es cierto  que, o bien por inconsciencia o bien para conjurar la vergüenza que nos provocan ciertas situaciones, hemos cambiado las tornas y asumimos con humor las frecuentes meteduras de pata de nuestros políticos, aplaudimos a la  famosa tertuliana-princesa del pueblo-sin estudios- ahora escritora más vendida en nuestra patria de charanga y pandereta;  consagramos en muletilla de moda  el relaxing cup of cafe y, en el colmo de insensatez,  hemos hecho del Ecce Homo de Borja un icono de la Marca España.
     Pero volvamos a nuestra concejala y a sus balbuceos. Ella no lo sabe pero me está ofreciendo un material de gran valor didáctico para mis clases.
      Para empezar, es un documento excelente para explicar las variedades de la lengua en 1º de bachillerato. Un discurso espontáneo vale más que mil palabras del libro de texto.  Porque aunque, desde el punto de vista diatópico, distinguimos rasgos del  dialecto murciano, la expresión lingüística parece propia de aquellos hablantes que pertenecen a las capas peor escolarizadas de la sociedad, es decir, diastráticamente nos hallamos ante un nivel vulgar de la lengua: indecisiones vocálicas, relajación consonántica, dislocaciones sintácticas y un léxico elemental y pobre, entre otros rasgos, tal y como se aprecian en los ejemplos siguientes:  "na", "m'emborracho", "po me voy", "pue... en un... pue... en diverso congreso", La'Ido", "vamos, que medaigua, vamos pero que vamos", "alomejo en esos caso hubiera ganao...aunque yo estoy totalmente en contra","estamo preocupao que e mu preocupante",...
      Por otra parte, la cuestión que trae de cabeza a mis alumnos de 2º de bachillerato es la realización de un comentario  en el que se pide un análisis crítico de las ideas de un texto. Entre los criterios de corrección se tienen en cuenta especialmente los siguientes:
- La necesidad de emplear un léxico culto y evitar expresiones coloquiales, frases hechas y expresiones vacías. 
- Se tendrá en cuenta el uso de eufemismos, la posible manipulación de la información, la visión sesgada del tema.
- Se pide que se argumente con juicios coherentes la propia reflexión. Hay que abstenerse de manifestar juicios o ideas que no estén bien razonados. Siempre que sea posible se podrán contrastar las ideas del texto con la de otras personas autorizadas (“Argumento de autoridad") ¡De autoridad! 
     En estos momentos, mis alumnos están en condiciones de elaborar una argumentación razonada y bien expresada sobre la Ley del aborto. También están en condiciones de argumentar por qué la concejala no superaría la prueba del comentario crítico con su discurso...
     Pero más allá del aprovechamiento didáctico de las palabras de una concejala inculta, me gustaría hacer una reflexión. Entre sus repliegues oscuros,  la prosperidad económica que nos acompañó durante unos años,  ha visto germinar un modelo humano sustentado en dos pilares,que combinados, pueden resultar explosivos:  el dinero y la incultura.  Para un docente, este modelo es visible entre los diferentes perfiles que pueblan los espacios de un centro de enseñanza. ¿Qué le depara el futuro a esa porción de existencias que han crecido ajenas al mundo real, que han sido educadas en el premio inmediato, que no conocer más sentimiento de frustración que el berrinche apenas esbozado?, ¿qué transmitirán a sus hijos esos jóvenes a los que se les ha inoculado la idea de que la cultura y la formación intelectual es cosa de "pringaos"? Probablemente, en la mordaza social que nos están preparando, pasen a engrosar la la lista de descontentos que no saben porque lo están, de frustrados a los que manejar como marionetas, de ciudadanos que reproduzcan los desaciertos de sus padres en un mundo menos indulgente; o que, si son avispados, quizá ejerzan de concejales incultos que nos despiertan del letargo, no para exigir con firmeza que no nos representen, sino para subir a las redes sociales el jajaja que nos provocan.

Material didáctico:Además de la necesaria lectura de fragmentos de la Generación del 98, la visualización del vídeo: "Como no se debe hablar en público si no quieres avergonzar a tus abuelos o como se debe hablar si quieres ser #trending topic". 

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