sábado, 24 de diciembre de 2011

Des-acordes navideños


Son cada vez menos pero aún resisten.

Me he pasado la mañana enmarañada con un MI menor que se niega a pasar a DO. Dice que estamos en Navidad y que "Abrazado a la tristeza" de Fito y los Fitipaldis no es un villancico, así que no puedo rasguear aquello de "Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas". MI menor dice que lo mío es pura demagogia. Que ya no soy adolescente, que ya voy vieja para querer cambiar el mundo, que me deje de ingenuidades y  que me ponga a preparar el pavo. Que piensen otros por mí, que para eso les votamos. Me reprocha que ni siquiera haya puesto un árbol de Navidad decente, que he comprado en los chinos un artilugio de varillas plateadas y que he permitido que las niñas lo llenen de cromos de Hello Kitty y pinzas de colgar la ropa. DO se niega a colocarse, el contacto con las cuerdas lo deprime, sabe que emite un sonido esperanzador, de esos que hacen alzar los ojos y alertan las conciencias, pero tiene muy presente el fracaso de las primaveras. Él, que amaba a las blogueras de Gaza, a los estudiantes marroquíes, que siguió con fervor los gritos de libertad en Damasco y que añoraba ser acorde principal  de músico callejero en la plaza Tahrir, ahora se repliega ante la amenaza de una serpierte de muchas cabezas que sustituye a otra serpiente de muchas cabezas. Ya casi nunca se pone su camiseta de indignado. Teme que lo desahucien y que lo acusen de subversivo.
MI menor, insensible a la esperanza, me insta para que prepare el pavo. Pero yo nunca he preparado ninguno. Solo he visto  pavos en las ilustraciones de Cuento de Navidad de Charles Dickens. No importa, me urge, no hay Navidad sin pavo.¡Feliz Navidad! Y lo meto en el horno aderezado con cebolla y limón. ¡Amargada! me llama. Enciende la tele para ver si le ha tocado la lotería y alaba la buena intuición de una mujer que con sus últimos 20 euros compró un décimo y pidió prestado dinero para alimentar a sus hijos. Ahora es feliz ¿Acaso Dios existe y además es bueno? DO y yo nos enzarzamos en un  enriquecedor debate mientras me olvido de enriquecer el pavo con algún caldo tramposo y resalado. Y es que este año he decidido no esconder los sabores con engañifas   ¿Es responsable comprar un décimo de lotería cuando no se tiene nada para comer? ¿La noticia es falsa y es una estrategia de Loterías y Apuestas del Estado  para aumentar las ventas en el sorteo del Niño?  LA menor interviene para decir que este año los comedores de Caridad no dan abasto. Los que más acuden no son inmigrantes, sino castellanos viejos caídos en desgracia económica. MI menor sugiere que compren lotería y recuerda que, sin embargo, la venta de objetos de lujo no ha descendido un ápice. ¿Cabe lo mismo en un bolso de 900 euros que en uno del mercadillo, pregunto? ¿Acaso puedo llevar en él un libro? Me llama ignorante, si pudiera gastarme 900 euros en un bolso no tendría necesidad de leer. Por cierto,  ¿Alguien ha dicho Haíti, Sudán, Somalia, Niger, China, Corea del Norte,...?  ¡No seas cargante! ¡Y atiende a lo importante! entona desafinado.
Por si no lo han adivinado ya, se me ha quemado el pavo. Lo retiro del horno ayudándome de las pinzas del árbol de Navidad pero no puedo evitar quemarme. MI menor y Hello Kitty me miran con desaprobación. Desde luego, elaborarán  un informe negativo para que no pueda dar clase en un bachillerato de excelencia. SOL quiere intervenir, cree que de todas manera, mi perfil es más de alumnado multicultural. MI lo frena con ardor. ¿Acaso tienes papeles? le espeta sin miramientos ¿Qué haces tú opinando en esta canción? ¡Vete a tu país!
 Llega la hora de la cena y solo se me ocurre un brindis con las palabras que leí en el facebook del amigo de una amiga: "Nin festas nin carallo. Feliz vida. Unha aperta".
Eso, feliz vida y un abrazo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Historia de un paraguas. Álvaro Cunqueiro.


Del graffitero británico Banksy.
Que? Chove ou non chove?

Álvaro Cunqueiro es un excelente narrador gallego (aunque también escribió en castellano) que en una ocasión dijo:
     He de decir que yo narro como he oído narrar. Y así como un pintor francés del pasado siglo descubrió la postura del sembrador, me parece a mí que he descubierto la postura del narrador, sentado en la noche invernal al amor del fuego en la cocina antigua, hablando más para el fuego que para los otros oyentes. En mi país se cree que nada le gusta más al animal llamado fuego que el escuchar una buena historia. Se le ve avivarse, alargar las llamas y batir unas contra otras como si aplaudiese.

Y de esta manera, como quien habla para el fuego en la noche invernal, traza fabulosas historias que acercan al mítico Merlín o al aventurero Simbad a la realidad cotidiana en un ejercicio de realismo mágico y de imaginación que no ha sido -eso creo- suficientemente celebrado fuera de su tierra. Con motivo del centenario de su nacimiento (22 de diciembre de 1911) varias editoriales se han apresurado a reeditar su obra en castellano, una delicia para los sentidos y para el intelecto. Me quedo con sus relatos breves, esos retazos de humanidad cotidiana en los que a veces, cual chispa socarrona o pavesa inesperada, salta el ingenio que nos obliga a ver el mundo desde la perspectiva, por ejemplo, de un paraguas dolido porque aún no ha sido pagado. Esta es la Historia de un paraguas:

Lucinda García fue a casa de su tía la señora Andrea do Carrizo a buscar una docena de huevos bien galleados, que tenía una gallina clueca, una gallina de cuello pelado, que daba muy buena madre. Se entretuvieron tía y sobrina comentando las cosas de la aldea, y con la tarde se pusieron unas nubes, que como por allí suele ser en aquel tiempo, traen una ligera tormenta con lluvia. La señora Andrea le ofreció a Lucila un paraguas que tenía.
_ ¡Lleva el paraguas por si acaso! ¡Lo estrené para la boda de tu primo Severino!
Lucila aceptó el paraguas, y se fue con los huevos camino de su casa, pensando en no más llegar en acostar la clueca famosa. Al llegar a la vuelta de Melín empezó a llover. Vino súbita la lluvia, medio granizo. Lucila posó la cesta de los huevos en el suelo e intentó abrir el paraguas, pero no lo lograba. La lluvia arreciaba, y el paraguas, por mucho que Lucila forcejeaba, no se abría.
_¡Ábrete, condenado! – gritó Lucila, haciendo un último esfuerzo.
_ ¡No me abro! – respondió el paraguas-. ¡No me mojo por nada de este mundo!
La voz era de hombre, más bien gruesa, y prendía algo en las emes.
_ ¡Ábrete, que me mojo!
_ ¡No! - insistió el paraguas_ ¡Además, que aún no estoy pagado!
Y no se abrió. Lucila llegó a su casa, como se dice en el país “mollada como un pito”. Puso el paraguas en un rincón del portal y se fue a acostar a la clueca a la cocina. Al terminar fue a ver si el paraguas se había movido, y lo encontró abierto.
_ ¿De modo que te abriste? – le preguntó, airada, al paraguas.
El paraguas se cerró solo y se subió a la percha, colgándose junto a la gabardina del marido de Lucila.
_ Es que no estoy pagado – comentó -, y esto me avergüenza. Yo estaba muy bien en el escaparate de la tienda, en el Toural, en Santiago, con un letrero que decía “Seiscientas veinte pesetas”, y a me tenía echado el ojo la mujer de un médico para regalárselo a este el día de su santo. Ya me había manoseado, abierto y cerrado. Una señora muy perfumada. Y en esto que viene tu tía, me compra casi sin verme, y me deja a deber. Bueno, es de confianza de la tienda, y tiene crédito, pero me deja a deber, y me lleva a una boda, y después me cuelga al lado de un paraguas viejo y remendado. ¿Por qué me trata a mí así la vida?
Dijo esto último con acento tan lastimero, que Lucila se echó a llorar. Lo cual debió de conmover al paraguas.
_ ¡No te pongas así! ¡Si quieres me sacas ahora a la era, me abres y me dejo mojar, que contra ti yo no tengo nada! ¡Pareces compasiva! ¡Si te perfumaras como la señora del medico de Santiago!
Lucila le tuvo miedo al paraguas, el cual se había bajado de la percha, y se movió alrededor de ella, rozándose contra su cuerpo.
_ ¡Estate quieto, que viene ahí mi marido! – le dijo al paraguas.
El cual se volvió para la percha. Al día siguiente se lo devolvieron a la señora Andrea.
_ Dice que no se abre ni se moja, que no está pagado – dijo Lucila.
_ Non lle fagas caso! – comentó la señora Andrea do Carrizo_. Ten esa teima!
Y colgó el paraguas en el perchero, junto al paraguas viejo, sin darle la menor importancia al asunto.

PARA LEER MÁS DE ÁLVARO CUNQUEIRO EN CASTELLANO:
Las historias gallegas. Editorial Paréntesis.
Obras literarias en castellano(dos tomos). Biblioteca Castro.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La publicidad que no muestra lo que esconde


Cuando la gran multinacional diseñó su campaña publicitaria, ya sabía que tendría que retirarla al día siguiente. Han apostado fuerte. Dos hombres maduros besándose en la boca resulta tan entrañable y extraño que no deja indiferente. La imagen no es real, de serlo podría muy bien aplicársele el lema que la acompaña: Unhate ("Contra el odio"). Pero no es real y además podemos afirmar que se ha hecho sin el permiso de los protagonistas. Uno se llama Benedicto y el otro Ahmed Mohamed.  El primero no goza de mi simpatía y al segundo lo he conocido ayer pero quizá tampoco me  guste (sospecho que ambos comparten su aversión hacia los hombres que se besan en la boca).  Si los odiase por eso, me alegraría verlos en una actitud que a ambos les debe de resultar humillante. Sin embargo, la campaña se llama "Contra el odio" y yo no disfruto con el disgusto de un anciano humillado. En la casa de uno de esos señores  creen con irritación que la manipulación de la imagen " es una demostración evidente de cómo en el ámbito de la publicidad se pueden violar las reglas elementales del respeto a las personas para atraer la atención mediante la provocación". Yo también creo que desde esa casa han violado las reglas elementales del respeto a las personas muchas veces a lo largo de los siglos, pero como la campaña se llama "Contra el odio" yo no creo que se deban violar las reglas elementales de respeto a los demás. Y es que no comulgo ni con la ley del Talión. Tampoco comulgo con ruedas de molino, por eso cuando la multinacional se disculpa con estas tan bellas  y fingidas palabras  "Lamentamos que la utilización de la imagen haya herido la sensibilidad de los fieles. Nuestra campaña es solo para combatir la cultura del odio en todas sus formas. Hemos decidido con efecto inmediato retirar esta imagen de cualquier publicación" me indigna la manipulación(esta vez sin Photoshop ) de la intención comunicativa. La multinacional, que es el mayor latifundista de Argentina (con todo lo que eso significa) como sabe que me gustan la multiculturalidad, el ecologismo y la libertad sexual, lleva años engañándome con hermosas y transgresoras imágenes. Desconfíen de la publicidad. Ya hemos pagado demasiados yates de lujo en los que, sobre todo, se practica la cultura del ocio.

sábado, 5 de noviembre de 2011

La guerra de los botones

Louis Pergaud (1882- 1915)
 
"No entréis aquí, hipócritas, meapilas, viejos zorros, farsantes, fatuos,.."  Con esta cita de Rabelais quiso encabezar Louis Pergaud su novela La guerra de los botones, escrita en 1912.  Y por si no quedara claro inicia su narración con un prefacio en el que no hay lugar a dudas: "Nadie está obligado a leerme. Y después de este prefacio y del epígrafe de Rabelais que adornan la entrada, no concedo a ningún caimán, laico o religioso, en materia de morales más o menos desagradables, el derecho a quejarse".
 Así que nadie se escandalice al leer esto:
_ ¡Rediós!  ¡Marrano!  ¡Cerdo! ¡Golfo!¡Gandul! _gruñía el padre después de aquel descubrimiento_. ¡Ni un solo botón en el jersey, en la camisa, unas espinas para cerrar la bragueta, un imperdible para sujetar el pantalón, cuerdas en los zapatos! Pero, ¿dande vienes así, jodío marrano? _rugió Lebrel padre, dudando de que él, un ciudadano tranquilo, hubiera podido procrear tal sinvergüenza, mientras la madre se lamentaba del continuo trabajo que aquel tunante, aquel pillo, aquel cerdo de hijo le daba todos los días.
_ ¿Y te piensas que esto va a durar siempre así? _continuó el padre_. ¿Que me voy a gastar los cuartos pa alimentar y educar a un marranazo como tú, que no da ni golpe ni en casa ni en la escuela ni en ningún sitio porque esta misma tarde he hablao con el maistro?
_ ¡...!
_ Pa empezar, te quedas sin cenar. Pero, ¡rediós! ¿Vas a decir ande te has puesto así?
_ ¡...!
_ ¡Con que no quieres confesar nada, golfo! ¡Ah! ¡Claro! ¡Pues espera un poco, rediós, que te voy a hacer hablar, venga!
Cogiendo del haz de leña que había junto a la chimenea una vara de avellano flexible y fuerte, el padre de Lebrel le arrancó la camisa, le bajó los calzones y administró a su retoño, que se retorcía, rabiaba, rugía y chillaba, chillaba hasta hacer temblar los cristales, uno de esos palizones que dejan huella en la vida de un chaval.
Después, una vez aplacada su justicia, añadió en un tono seco que no admitía réplica:
_ ¡Lárgate a dormir ahora, y deprisa, vamos, rediós!, y como te oiga piar...
Lebrel se dejó caer sobre el jergón de paja de maíz y sobre el colchón de cascarilla de avena, intensamente cansado, con los miembros rotos, el trasero ensangrentado, la cabeza a punto de explotar; dio vueltas mucho tiempo, meditó largo rato, largo rato y finalmente se durmió sobre su desastre.

 Ni esto otro:

_ ¡Eh! ¿Te acuerdas de cuando tu madre meaba en el guiso pa hacerte la salsa?
_ Y tú, ¿qué?, cuando la tuya le pedía al capador los güevos del toro para que pa que los jalaras en ensalada.
_ ¡Pos acuérdate del día en que tu padre decía que prefería criar a un ternero que a un bicharraco como tú!
_ ¡Pos anda que tú! Cuando tu madre decía que era mejor dar de mamar a una vaca que a tu hermana, pos así no criaría una puta.
_ Mi hermana  _respondía el otro que no tenía ninguna hermana_ bate la mantequilla; cuando bata la mierda, vendrás a chupar el batidor _ o bien _: ella está forrá de clavos pa que los pequeños sapos como tú no puedan trepar por ella.

Louis Pergaud, escritor francés fallecido prematuramente (la Iª Guerra Mundial sesgó su vida cuando tenía 33 años)  quiso retratar en esta novela que confiesa autobiográfica (que "no está escrita ni para los niños ni para los adolescentes" según palabras del autor en el prefacio) un retazo de su vida infantil, cuando los niños vagaban libres por los caminos huyendo de los castigos del maestro y de la vara del  padre, planeando tácticas bélicas, sin duda de gran crueldad,  para enfrentarse a sus enemigos, los niños del pueblo vecino. El libro debe su título al hecho de que cada vez que un niño cae en manos del bando enemigo, este humilla al vencido despojándolo de todas las ataduras que sostienen sus ropas: botones, corchetes, ojales, cordones. Todo un derroche de violencia física, lenguaje vulgar y expresiones a veces soeces visto, eso sí,  con la ternura de un narrador nostálgico e irónico que continuamente se entromete en la historia para prevenir al lector ("La preocupación por la verdad histórica me obliga a emplear un lenguaje que no es precisamente ni el de la Academia ni el de los salones.") y en el pensamiento de los personajes("Enseñar el Libro Mayor, descubrir el secreto que proporcionaba la fuerza y la gloria de la armada de Longeverne,¡ni hablar!, Lebrel hubiese preferido cortársela en rodajas o, como decía elegantemente el hermano de Pardal, pasarlas más putas que Cascorro.¡Sin embargo ocho días castigado!...")

Justamente estos días, cuando ya  pensaba escribir sobre ella, pues es una lectura propuesta a nuestros alumnos a instancias de un compañero de Departamento que disfrutó enormemente leyéndola siendo adolescente, me sorprendió su actualidad. Y es que Christophe Barratier, afamado director conocido sobre todo por "Los chicos del coro", está promocionando su adaptación cinematográfica de la novela de Pergaud, eso sí con elementos que no aparecen en el libro, que la harán diferente de la otra versión conocida, la que Ives Robert realizó en 1962 (y que les recomiendo).

Leo ESTA NOTICIA en la que Barratier habla de su película y tengo la impresión de que el director toma del clásico francés el título y  la idea general. Alianza Editorial, por su parte, aprovecha para reeditar un libro que, probablemente no se leerá demasiado. ¡Para qué, si ya hay película! Pero de esto hablaré en la próxima entrada.

Para leer:
En gallego: A guerra dos botóns en la Biblioteca Virtual da asociación de Tradutores Galegos. Traducción  de M.I. Martínez y X.M.Garrido.
En castellano: La guerra de los botones. Alianza Editorial.Acaban de reeditarla.
Yo he leído el libro en la colección La locomotora, de la Editorial Alborada. Igual ya ni existe. La edición es de 1987. ¡Uf, del siglo pasado, qué lejano!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Huelga


Tolstói enseñando en la escuela de Yásnaia Poliana
Ayer me he acostado pensando: "No voy a la huelga" y hoy me he levantado diciendo: "Voy". 
Había pensado no ir porque considero que la huelga, en la enseñanza, no es el camino. Nuestra protesta no inunda las calles de basura, nuestro parón no colapsa los hospitales, la leche seguirá llegando a los supermercados aunque los alumnos no tengan clase. La huelga de enseñantes aumenta la jornada laboral de los abuelos y provoca gran alegría en los adolescentes, que se apuntan a todas.  Además, la administración se ahorra una pasta mientras algunas damas de herrumbre de la política (mirada abyecta encima de sonrisa cargada de profundo desprecio y falsedad) se frotan las garras de la manipulación mientras (sin ningún tipo de pudor lingüístico y con tono zafio y chabacano más propio de la telebasura) insisten en la vagancia del maestro, en su deseo de trabajar poco, en su insolidaridad con el resto de los trabajadores; "¡Ved, ved, que poco trabajan, como se apuntan a la huelga porque no quieren trabajar 20 horas mientras los currantes de verdad se parten la espalda trabajando de sol a sol!" mienten conscientes de su mentira. Saben lo que hacen. Y lo hacen con maldad. Por eso voy a la huelga.
No quería ir porque me apetece empezar. Quería llevarles a mis alumnos de Literatura Universal de 2º de bachillerato la primera historia de "Las mil y una noche", en versión de R. Khawam. Había fotocopiado el texto de Schami del que les hablé en la entrada anterior para los de 1º de ESO porque no podemos utilizar los ordenadores, ya que en las aulas de 1º no ha llegado nada: ni cañón, ni pizarra digital, ni ordenadores.Sin embargo, los altos cargos alardean de los logros del Plan Abalar, ¿y el dinero presupuestado, Ubi est?
No quería ir a la huega porque desconfío de  los liberados sindicales. Es algo visceral. Sus miradas me parecen oscuras y su discurso viciado. No me dan buena espina. Quizá, como propone Piensa - Volens, deberían suprimirlos. ¿Qué hace un liberado sindical? ¿Por qué el movimiento sindical apenas ha evolucionado desde sus inicios? ¿Por qué su lenguaje me resulta instintivamente tan manipulador?
La educación es demasiado importante para dejarla en manos de políticos y sindicatos.  Ambos nos manipulan. Habrá que hacerles frente.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Empieza el curso,... la primera vez para algunos

Fotograma de El chico, Charles Chaplin.
La magia de los blogs y de las redes sociales para la educación no es solo que uno pueda servirse del material o de las ideas de otros (me parece bien lo de compartir, ¿para qué arrinconar en la carpeta aquello que puede ser útil a muchos?) sino que las ideas de otros pueden encendernos luces en nuestras abigarradas cabezas (la mía, por lo menos, está como mis armarios, llena de trastos, no sé si útiles o inútiles, que esperan su oportunidad para salir si surge la ocasión porque por el momento no pienso poner orden en ellos - ni en los armarios, ni en la cabeza,quiero decir-).
En fin, que una actividad chulísima que descubrí en A pie de Aula, Mi primera vez, me recordó un fragmento de El lado oscuro del amor (ya he hablado de ese libro de Schami en el blog) en el que Farid, el protagonista, va por primera vez al cine y ve "El chico" de Chaplin. Como llega tarde a casa, su padre le da una paliza que hoy en día supondría la perdida de la patria potestad.
He preparado una actividad con  estos materiales en mi blog PONTEpalabraS para mis alumnos de 1º de ESO. Son actividades de comprensión sencillas pero creo que tanto el texto como la película ofrecen un sinfín de posibilidades didácticas. Espero que  les resulten útiles o, por lo menos, que les abran el camino a nuevas ideas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Pesadilla antes de empezar


Las tentaciones de San Antonio (fragmento del tríptico), El Bosco.
Yo, como Hieronymus, también veo monstruos.
Como decía un personaje de Antón Chéjov: " A algunos el saber les aprovecha, mientrar que a otros solo les confunde". No puedo saber si el saber les aprovecha o no a esos cráneos privilegiados que idean programaciones de aula en despachos de diseño, pero  a mí, desde luego, el saber burocrático me trastorna de tal manera que me despierta instintos oníricos.
De hecho, en estos momentos soy presa de una extraña pesadilla que quiero compartir con ustedes.
Como el Adrien Deume  en Bella del Señor de Albert Cohen (pincha AQUÍ) algún alto funcionario también debió decir en algún momento: ¡A trabajar! y entre expediente y bostezo se ha sacado de la manga (que no  sesera) una interesante lista de elementos que debo incluir en mi programación: contenidos, objetivos, destrezas, procedimientos, competencias y demás perifollos vacuos.   Para que se hagan una idea, este sería un ejemplo del resultado final:

 1.-Concepto: 
 El diálogo y sus tipos.
2.- Objetivo:
Saber qué es un diálogo y sus tipos.
3.- Procedimientos, destrezas y habilidades
Escritura de un diálogo.
4.- Competencia lingüística
Identificar un diálogo, analizar el contenido de un diálogo y escribir un diálogo.
5.-  Criterios de evaluación:
5.1.- Saber qué es un diálogo y sus tipos.
5.2.- Saber escribir un diálogo.

Y todo esto repetido tediosamente en 6 niveles (de 1 de ESO a 2º de bachillerato), 7 materias (también Literatura Universal), 12 unidades en cada nivel (en 2º de bachillerato, más), 8 conceptos por cada unidad. Si la discalculia no me juega malas pasadas la cuenta sería esta:  8 x 12 x 7 x objetivo, procedimiento,destreza,  competencia, criterio,..

¿A qué parece pesadilla o delirio de mandrágora?

miércoles, 31 de agosto de 2011

El desasosiego de Florbela Espanca


¡Ay de los demonios que llevamos dentro!
En un reciente viaje a  Lisboa, mientras hojeaba por hojear poesía en una librería del Chiado,  me crucé de pronto con esta mujer que aquí veis:



Adopta para la foto una pose elegante. La elegancia está representada en esa mano musical, en esos cuatro dedos preparados para ejecutar un acorde de guitarra o un arpegio de piano. Largo cuello delicado sobre el que se deslizan las perlas con naturalidad.  Rostro,cuello,  mano y collar resaltando su luz sobre el negro dominante que pasa a segundo término.  Mis felicitaciones al fotógrafo, ¿su padre, tal vez? Hay más contrastes, nos dicen sus ojos: la mundana apariencia se retrae ante la súplica de la mirada atribulada, enfermiza, fruto del desasosiego interior. ¿Quién parece sufrir tan hondamente? Es la poetisa Florbela Espanca quien me mira -nos mira- así.  Abro su Livro das mágoas  y su voz fluye como la niebla que todo lo turba :

Eu sou a que no mundo anda perdida,
Eu sou a que na vida não tem norte,
Sou a irmã do Sonho, e desta sorte
Sou a crucificada... a dolorida...
Sombra de névoa ténue e esvaecida,
E que o destino, amargo, triste e forte,
Impele brutalmente para a morte!
Alma de luto sempre incompreendida!
Sou aquela que passa e ninguém vê...
Sou a que chamam triste sem o ser...
Sou a que chora sem saber porquê...
Sou talvez a visão que Alguém sonhou,
Alguém que veio ao mundo pra me ver
E que nunca na vida me encontrou!


¡Pobre Florbela, poetisa maldita! Me acerco a su vida y descubro que esta no fue fácil para ella porque, como pasa a veces, su existencia se pobló de demonios interiores. Nació en 1894 en el Alentejo profundo pero estaba destinada a no conformarse nunca con su destino, a una búsqueda dramática de una felicidad que no llegó a aposentarse en su vida. Ella, la loca, la casquivana, la poetisa que escribía sonetos que no acababan de convencer a sus editores:

Eu queria mais altas as estrelas,
Mais largo o espaço, o Sol mais criador,
Mais refulgente a Lua, o mar maior,
Mais cavadas as ondas e mais belas;
Mais amplas, mais rasgadas as janelas
Das almas, mais rosais a abrir em flor,
Mais montanhas, mais asas de condor,
Mais sangue sobre a cruz das caravelas!
E abrir os braços e viver a vida:
- Quanto mais funda e lúgubre a descida,
Mais alta é a ladeira que não cansa!
E, acabada a tarefa... em paz, contente,
Um dia adormecer, serenamente,
Como dorme no berço uma criança!


Buscó el amor en el primer  dolor platónico adolescente, João , en sus tres maridos, en sus amantes, en la íntima relación con su hermano, fallecido trágica y prematuramente,  en los hijos frustrados que nunca fueron,... Expresó el amor como no debía expresarlo  una mujer en los albores del siglo XX, amor erótico, anhelante y desconsolado:

Frémito do meu corpo a procurar-te,
Febre das minhas mãos na tua pele
Que cheira a âmbar, a baunilha e a mel,
Doido anseio dos meus braços a abraçar-te,
Olhos buscando os teus por toda a parte,
Sede de beijos, amargor de fel,
Estonteante fome, áspera e cruel,
Que nada existe que a mitigue e a farte!
E vejo-te tão longe! Sinto a tua alma
Junto da minha, uma lagoa calma,
A dizer-me, a cantar que me não amas...
E o meu coração que tu não sentes,
Vai boiando ao acaso das correntes,
Esquife negro sobre um mar de chamas...

***

      BLASFÉMIA
Silêncio, meu Amor, não digas nada!
Cai a noite nos longes donde vim…
Toda eu sou alma e amor, sou um jardim,
Um pátio alucinante de Granada!
Dos meus cílios a sombra enluarada,
Quando os teus olhos descem sobre mim,
Traça trémulas hastes de jasmim
Na palidez da face extasiada!
Sou no teu rosto a luz que o alumia,
Sou a expressão das tuas mãos de raça,
E os beijos que me dás já foram meus!
Em ti sou Glória, Altura e Poesia!
E vejo-me _milagre cheio de graça_
Dentro de ti, em ti igual a Deus!…

Florbela decidió acabar con su vida el mismo día en que hubiese cumplido 36 años. Enferma de cuerpo y de espíritu decide entregarse a la muerte y dispone que cubran de flores el ataúd.

Deixai entrar a Morte, a Iluminada,
A que vem para mim, pra me levar.
Abri todas as portas par em par
Como asas a bater em revoada.
Quem sou eu neste mundo?A deserdada,
A que prendeu nas mãos todo o luar,
A vida inteira, o sonho, a terra, o mar
E que, ao abri-las, não encontrou nada!
Ó Mãe! Ó minha Mãe, pra que nasceste?
Entre agonias e em dores tamanhas
Pra que foi, dize lá, que me trouxeste
Dentro de ti?... Pra que eu tivesse sido
Somente o fruto amargo das entranhas
Dum lírio que em má hora foi nascido!...



Para saber más sobre Florbela Espanca:
José Carlos Fernández: Florbela Espanca, poetisa del amor.Biografía y poesía completa.
Editorial Esquilo


jueves, 11 de agosto de 2011

El Damasco que ya no es


Luna creciente sobre varias mezquitas en el viejo Cairo (Egipto), cinco días después del inicio de Ramadán( Asmaa Waguih).
La magia de Oriente. El mundo que ya no es.
 


Damasco visto por el escritor sirio Rafik Schami  (El lado oscuro del amor)
"Damasco no es una ciudad, un punto en el atlas, sino una leyenda que se disfraza de casa y callejones, historias, olores y rumores.
A lo largo de sus ocho mil años de historia, la ciudad vieja ha sido víctima infinidad de veces de plagas, guerras e incendios, y a falta de un sitio mejor fue reconstruida en el mismo lugar. La mano que ha marcado Damasco hasta hoy es la de un planificador urbanístico griego llamado Hipodamo de Mileto. ÉL dividió la ciudad en barrios cuadrangulares rigurosamente geométricos, con grandes avenidas. Los griegos amaban las líneas rectas; los árabes, en cambio, prefieren el arco, la curvatura. Algunos afirman que eso guarda relación con sus agotadores viajes por el desierto. La curvatura acorta la distancia, al menos para la vista. Otros dicen que es la vida misma la que determina el arco: la rama de olivo se comba con el peso de sus frutos, el vientre de las mujeres embarazadas es un arco y las ramas de una palmera forman una bóveda redondeada. Solamente la muerte es rectilínea. La explicación de los viejos damascenos es más profana: los callejones se pueden defender mejor cuantas más sinuosidades tienen.
Si se quiere hablar de Damasco, hay que tener cuidado para no hundirse, porque Damasco es un mar de historias. La ciudad lo sabe y por eso conserva, pese a todo el amor de los árabes por las calles y callejones sinuosos, una sola calle recta, que precisamente recibe este nombre. Constituye el punto de referencia de todos los paseos y todos los relatos. Cuando uno se pierde en los infinitos recovecos de los callejones, siempre puede regresar a la calle Recta. Esta vía es una enorme brújula que desde hace más de tres mil años indica la dirección del este hacia el oeste.
Antes tenía más de veinte metros de anchura y era un fastuoso paseo con columnas y pórticos. Pero los mercaderes fueron invadiendo ambos lados de la calle con sus puestos, de manera que hoy no alcanza, en algunos lugares, los diez metros. Los mercaderes damascenos dominan a la perfección la técnica de la apropiación. Sin llamar la atención, se instalan en la acera con un cesto de verduras, una pequeña pirámide de cajas taraceadas o una bandeja con pistachos, que solo depositan para secar al sol durante un par de horas. Luego se monta encima una ligera estructura de madera y se tiende sobre ella una tela aún más ligera, para proteger la mercancía del excesivo ardor del sol. En cuanto los transeúntes y los policías se han acostumbrado, la estructura de madera se viene abajo de vez en cuando, y los mercaderes se ven obligados a sustituir la temblona armazón por una construcción un poco más sólida. Pero, para poder gozar de una siesta sin preocuparse de los ladrones, es preciso dotar al conjunto de una puerta, y poco después de una ventanita con visillo. Una semana más tarde, como por arte de magia, la fina madera se refuerza con adobe y, después de una acción sorpresiva en plena noche, de pronto la casita resplandece de blancura, con sus puertas y ventanas azules recién pintadas. Pronto vuelve a tener delante un cesto de verdura, solo para llamar la atención de los clientes. El policía refunfuña, pero es tranquilizado con muchas palabras y un café...hasta que finalmente es trasladado. Su sucesor podría jurar que la calle siempre había descrito una curva en ese punto.
Los damascenos lo han recibido todo: una columna griega, un puente romano, un muro anodino levantado con piedras de los palacios de siglos pasados, plantas traídas de África por manos esclavas. Hasta el día de hoy, uno cree escuchar en los callejones palabras pronunciadas por forasteros hace cientos de años. Y tropieza con personas, ya sea un mercader de verduras o un médico, cuyos antepasados vinieron de España, Yemen o Italia, y que aun así se consideran damascenos de pura cepa. Y lo gracioso es que tienen razón.[...]"


miércoles, 6 de julio de 2011

La importancia de la educación


Manu Chao from ATTAC.TV on Vimeo.

"La única clave para un nuevo sistema tiene que venir de cambiar las bases de la educación de los niños...hay que recuperar una educación ética."
Esto es más o menos lo que viene a decir Manu Chao en esta entrevista que me llega a través de facebook y de Democracia Real.
Lo dice un músico; no un profesor, no un pedagogo, no un pensador. Un músico concienciado nos recuerda la evidencia: "la única solución viene por la educación". Y las verdaderas fronteras no son las de los países -dice Manu Chao- las verdaderas fronteras están entre la ciudad y el campo, y en este la educación es pésima. Está pensando él de manera global, en la gran desigualdad que supone para un niño nacer en un lugar sin oportunidades. Nacer, por ejemplo, en la "espalda del mundo" y, a pesar del polvo y la piedra haciendo callo en la inocencia de la infancia que no fue, lanzar la palabra certera hacia ideas conformadas  y punzantes como las aristas. Este dominio del lenguaje no lo he notado yo en otros que nadan en oportunidades como el tío Gilito en su oro:



En un mundo sin oportunidades el niño que trabaja de sol a sol aprovecha la luz mortecina de una bombilla o una vela para hacer los deberes, consciente de la importancia de la educación que lo roza nomás, sin tocarlo apenas.
En un mundo con oportunidades con frecuencia  se  ignora que se vive en un mundo con oportunidades. Simplemente, estas están ahí para cogerlas cuando apetezca, como un príncipe persa de "Las mil y una noches" que observa desganado las delicias orientales del buffet que no ha pedido.
En un mundo de oportunidades el peligro es la banalización de la vida y el vacío de las ideas. El ejemplo claro es la televisión. Y no voy a hablar de los descerebrados que la invaden últimamente. Para mí, la metáfora son Las Noticias. Las devoro con fruición buscando algo que llevarme al caletre y mis neuronas chocan invariablemente con la cuchara vacía: el presentador se siente fascinado día tras día del calor del verano, pero nos aconseja llevar paraguas si llueve; los reporteros de barrio entrevistan a filósofos anónimos que se refrescan en las fuentes y que se pasan el día tostándose al sol; los ricos se doran en sus yates, que son caros, y los comedores de caridad cada día sirven menús más saludables; una plaga de mosquitos invade todos los años a las misma hora el pueblo de X, tan húmedo él, mejor quedarse en casa con puertas y ventanas cerradas; y el pueblo Z un año más toma las uvas nocheviejeras en pleno mes de agosto  mientras los jóvenes se lanzan tomates y vino en una gran bacanal de derroche.  ¿Dónde está el mundo?
Siento fastidiarles las vacaciones de verano  pero creo, con Manu Chao, que urge recuperar una educación ética.

sábado, 25 de junio de 2011

¿Poesía eres tú?



Escuchando "Seems so long ago, Nancy"  mientras la niebla se acerca. La canción más triste.
 Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia Española la definición de poesía leemos "Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa". Bécquer  creía con fervor que mientras existiese en la naturaleza humana  un solo elemento capaz de conmovernos  (ya fuera onda, abismo, recuerdo o labio) habría poesía.  La poesía es la primera manifestación literaria de cualquier cultura y  está íntimamente ligada desde la Antigüedad a la música. Que la música enriquece a la poesía debieron pensarlo ya los poetas árabes cuando en el siglo VIII comenzaron a ponerle música a las casidas, que ganaron en ligereza formal, a la vez que perdieron su contenido solemne introduciendo la temática amorosa.
Rapsodas, bardos, trovadores, juglares,goliardos,cantautores,... poetas al fin y al cabo. ¿O no?  
Después de unos años  otorgando el premio a intelectuales de reconocido prestigio como Amoz Oz, Ismail Kadaré o Amin Maaluf  la  Fundación Príncipe de Asturias  nos sorprendió hace unos días con la concesión del  premio Príncipe de las Letras a un goliardo del siglo XX: Leonard Cohen. En las bases del premio se dice que este "será concedido a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística." De Leonard Cohen afirman que está "considerado uno de los autores más influyentes de nuestro tiempo" y que "sus poemas y canciones han explorado con profundidad y belleza las grandes cuestiones del ser humano".
¿Fue Cohen como podía haber sido Bob Dylan, o Joaquín Sabina o Luis Eduardo Aute?. Al alba  me parece uno de los poemas más hermosos y más trágicos del siglo XX. La música y la voz la enriquecen con su cadencia desgarrada. ¿Qué habría sido de "Palabras para Julia" de José Agustín Goytisolo si Paco Ibáñez y Los Suaves no le hubiesen puesto melodía? Leo el poema de José Agustín y me parece prosaico aun en su emotivo mensaje pero oigo a Kiko Veneno con sus colegas músicos y con su guitarra y "el aullido interminable" se hace nudo en la garganta "pensando en ti como ahora pienso".
Pero no necesito conocer la letra de "One More Cup of Coffee" de Dylan, mi preferida, para dotarla de interpretación. Tampoco era para mí imprescindible descubrir el trío amoroso, la traición, el odio y el perdón que se esconden tras la voz profunda, triste y envolvente que canta "Famous Blue Raincoat"  aunque me gusta que Cohen escriba esa canción como una carta que habla del amor, la traición, el odio y el perdón:
Son las cuatro de la mañana de finales de diciembre.
Te escribo para saber si estás mejor.
Hace frío en Nueva York, pero me gusta donde vivo.
Hay música en la calle Clinton toda la tarde.[...]
Y que puedo yo decirte, mi hermano, mi asesino,
qué es lo que puedo decirte.
Supongo que te he perdonado
supongo que te echaré de menos
Estoy contento de que estuvieras en mi camino.

¿Me convence a mí  este Príncipe de Asturias como me convenció cuando se lo dieron a mi querido Ismail Kadaré? Como Petrarca en el amor, "entre contrarios vientos va mi nave  y no sé que quiero aconsejarme". Pero quería dejar constancia de mis dudas mientras escucho a Cohen, al músico y al poeta.

jueves, 16 de junio de 2011

Se busca flautista de Hamelín que se lleve a los ratones y que deje a los niños



Este Flautista de Hamelín (escrito por Pepe Maestro, ilustrado por María Wernicke y publicado por Edelvives) tiene más trabajo del que cree.
Un buen día nos invadieron los ratones.
Es probable que siempre hubiesen estado allí pero, ocupados como estábamos en las tareas cotidianas de la instrucción, ofuscados como estábamos con la displicencia de los burócratas, olvidamos que el peor enemigo es el que acecha en casa.
Y así fue como aparecieron los ratones.
El primero era ratón casero, de esos que comen el queso y esconden la mano. Ya sabíamos que era ratón, pero llevaba tanto tiempo entre nosotros que le borramos los bigotes, ... y siempre salía el rabo, movedizo y leonino, aunque sin la pericia de este.  El segundo resultó experto en artes sin haber leído los tratados de Leonardo porque sus tonos marciales  pintaban mal. No soportó que no admiráramos su Gioconda.  Al tercero lo trataré de usted porque pienso que un ratón que ha llegado a la cumbre de su buena fortuna, como Lazarillo, debe ser denostado con cortesía. Nos vendió el queso y se lo comió él. Ahora vaga por los imbornales llorando el remordimiento que no siente.
Un día nos invadieron los ratones y se quedaron, pero ¡qué carajo!, escondimos a los niños.

                                                                                  ***
Este ha sido un annus horribilis:       
malas formas, menosprecios, traiciones, irresponsabilidades
 ... ¡Oh, oh! ¡Qué ha pasado! ¿Quién anda ahí?
Si el curso durase un mes más me plantaría en el patio del recreo con mi cartel de INDIGNADA y con un libro de Rafik Schami para disfrutar del Damasco que ya no existe. Pero el curso llega a su fin y quiero recordarme a mí misma que, por encima de todo, están los alumnos.
Que tengan un buen verano y que gocen de buenas lecturas. A mí leer me hace fuerte.

domingo, 22 de mayo de 2011

Y no tan jóvenes

¡La que has armado, chaval!
Cuando Sancho Panza se convirtió en gobernador de la ficticia ínsula Barataria, don Quijote le envió una carta llena de sabios consejos para el ejercicio de su gobierno. Entre otras cosas le decía:
 "Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos; que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que la hambre y la carestía."
Decididamente, la lectura sosegada de El Quijote debería ser un requisito imprescindible para presentarse a unas elecciones.
                                                               ***
Seguí con expectación las revoluciones que convulsionaron a principios de año el mundo árabe. Me parecía tan épico,tan utópico y tan esperanzador que  las protestas populares tras la muerte de dos jóvenes, Mohamed Bouazizi en  Túnez y  Jaled Said en Egipto, provocaran  la caída de unos dictadores  anclados en el poder cual garrapatas crónicas, que llegué a pensar que la vieja Europa estaba destinada a sucumbir lentamente cocinada en el jugo de su propia soberbia y necedad.
A principios de año leí, también con expectación, el alegato de un intelectual para mí desconocido, Stephane Hessel: ¡Indignaos!  Tras un sorprendente éxito editorial en Francia llegaba a España precedido de un prólogo del escritor  José Luis Sampedro, a quien admiro (hoy más que nunca). Quizás porque esperaba mucho de él, el librillo me decepcionó - he de confesarlo- a pesar de sus sabias reflexiones y de su exhortación a los jóvenes para que abandonen el camino de la indiferencia (la peor de las actitudes) y tomen la vía de la actuación: "A los jóvenes les digo:mirad a vuestro alrededor, encontraréis los hechos que justifiquen vuestra indignación -el trato a los inmigrantes, a los sin papeles, a los gitanos-. Encontraréis situaciones concretas que os llevarán a emprender una acción ciudadana fuerte.¡Buscad y encontraréis!"
Sin embargo, releí varias veces el prólogo de José Luis Sampedro y me pareció que solo por él había valido la pena comprar el libro. De forma pausada y sencilla, lejos de la retórica de  panfleto incendiario en el que fácilmente podría haber caído, Sampedro alerta sobre la necesidad de salir ya de una vez de este entumecimiento vital en el que estamos atrapados, cual mosca en tela de araña. Subí el prólogo a Google Docs con la esperanza de leérselo a mis alumnos de 1º de bachillerato si llegaba la ocasión. Y esta no se ha hecho esperar.
Porque estos días la esperanza se refleja en los abigarrados espacios de las plazas españolas y parte del extranjero (incluso en la soledad de una plaza siberiana) en la que estudiantes, parados, inmigrantes, jubilados, amas de casa, empresarios, perrosflauta, niños, funcionarios y demás fauna humana de diversos pelajes se organizan civilizadamente para decirles a sus gobernantes que NO, que estamos INDIGNADOS con sus desastrosas acciones.
Jóvenes y no tan jóvenes.

sábado, 7 de mayo de 2011

Alpinismo de llanura

Ascender cuesta. Qué se lo pregunten a ella.
El título de la entrada no se me ha ocurrido a mí. Lo tomo de un libro ¿de autoayuda docente? del filósofo Gregorio Luri: La escuela contra el mundo. Dice Luri que "se puede practicar o no el alpinismo, pero si se quiere practicar, hay que esforzarse para subir a picos elevados, algunos de los cuales serán de difícil acceso. Lo que no se puede hacer es alpinismo de llanura". Y yo, que coqueteé con la montaña en mis años mozos, no puedo estar más de acuerdo.
Lo que pasa es que olisqueo la presencia de algún ente  malévolo que,como la nada que devora con su niebla los mundos de Fantasía  en La historia Interminable,cada vez que surge un pico, esconde los pies de gato y los mosquetones y allana las montañas. Así que, en realidad no es que no queramos subir, lo que pasa es que, cual ladrón manosarriba que surge inesperadamante, nos colocan ascensores en todas las esquinas.  Y ya se sabe, el cuerpo se engandula pronto y la molicie resulta ser como la bollería industrial: un minuto en la boca y toda la vida en las caderas.
Digo todo esto con los pelos de punta puestos en la tarea docente. 
La evolución del soporte material para escribir nos  ha facilitado mucho el trabajo:  piedra, papiro, pergamino, tablillas, papel, máquina de escribir, ordenador.Pero, ¿puede el medio material convertise en el objetivo final? En una evaluación de 1º de ESO una profesora se quejaba amargamente de la nula competencia digital de una alumna. Sin embargo, esa misma alumna hace cotidianamente sus tareas bien hechas en una libreta que mantiene impecable. A su lado conviven auténticos hackers de trece años que son incapaces de concentrarse cinco minutos en una tarea intelectual. Pero a la vista de los resultados académicos del grupo sospecho que en el alpinismo escolar la inteligencia (que no es redonda pero sí maleable, según mi experiencia) cada vez se relaciona menos con el pensamiento profundo y con el esfuerzo y más con lo intuitivo.
Como escribir cinco líneas seguidas es muy cansado y además exige un esfuerzo se potencian actividades que con un clic (JCLIC y ARDORA) -y sin necesidad de pensar demasiado- nos llevan al éxito. Y  digo esto, no solo en calidad de docente que está desentrañando los misterios de esas dos plataformas, sino como alumna de un curso on-line de inglés con el que he descubierto lo fácil que es convencer a alguien de que sabe más de lo que en realidad sabe.
Lo realmente preocupante de la modalidad "Alpinismo de llanura" es que están apareciendo casos a los que incluso lo liso y llano les resulta cansado y me temo que (en algún despacho burocrático o en la sede de alguna editorial) alguien pueda proponer como deporte de altura el "Alpinismo de tobogán". 

sábado, 30 de abril de 2011

Bastará decir que soy Ernesto Sábato...


Ernesto Sábato
Con 14 años recién cumplidos empecé el instituto. Todo era tan nuevo que he olvidado (si es que alguna vez lo supe) el nombre de mi primer profesor de Lengua Castellana. No lo recuerdo, entre otras razones, porque, en realidad, era un sustituto de la profesora titular, que estaba embarazada. Sin embargo, a ese rostro en el que soy incapaz de poner unos rasgos concretos más allá de una tupida barba oscura en un rostro posiblemente joven, a ese rostro, digo, le he reservado un rincón privilegiado en mi memoria literaria porque la persona que lo portaba fue, aunque él lo haya ignorado siempre, quien abrió el camino a mis lecturas de adulta.
Ese profesor barbado y anónimo escribió en la pizarra el primer día de clase el título del libro que debíamos leer: El Túnel, de Ernesto Sábato.  Era un libro extraño porque el comienzo desvelaba ya el final: "Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne" Vaya, no había que encontrar a ningún culpable.
Desde el principio  me gustó el protagonista, aunque fuera un asesino. Que fuera pintor, que hubiera pintado un cuadro con una mujer que paseaba por la playa, ensimismada y solitaria, que otra mujer, María Iribarne, infeliz y misteriosa, se fijase en ese cuadro como yo me habría fijado... con 14 años me metí en la historia sin juzgar ni un solo momento a Juan Pablo Castel.  Me atrapó la obsesiva búsqueda, la verdad contada a medias, las relaciones adúlteras intuidas, los celos malsanos... No entendí en aquel momento el entramado de relaciones personales ni la carga metafísica de la novela pero veía a Juan Pablo Castel, tan rebelde, tan inadaptado, tan loco, empapado de lluvia, de pie entre los árboles agitados por el vendaval, y supe que era inevitable, que treparía hasta la planta alta por la reja de una ventana y que mataría a su amante.
Me pregunto si hoy se podría recomendar su lectura en 3º o 4º de ESO.
Hoy, en Las Noticias, entre bodorrios y fubdorrios que nada me interesan, el presentador dijo como quién aparta con el pie una lata de refresco que se interpone en el camino: "Acabamos de saber que ha muerto Ernesto Sábato". Nada más. Me molestó el laconismo de la frase.¿Nada más con todo lo que ha significado para mí? Mañana la prensa escrita  elogiará su figura. Después... después vivirá si es leído.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Dónde lees tú?

"Con el fin de fomentar la creatividad en torno a la lectura y sus lugares, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez convoca, en colaboración con Enclave, Revista Cultural de Castilla y León, un concurso de microrrelatos dentro del proyecto ¿Dónde lees tú?, que se enmarca en el Programa Territorio Ebook."
Para ello, y tomando como inspiración diversas  fotografías de Eduardo Margareto, todos aquellos que lo desen pueden escribir  microrrelatos (150 palabras como máximo) que tengan como tema "Los lugares de lectura". Se publicarán 12 fotografías, una cada lunes a las 10:00 h. Los participantes tendrán una semana (hasta el lunes siguiente a las 10:00h.) para enviar sus microrrelatos. Toda la información está en la siguiente página: DÓNDE LEES TÚ

Inspirándome en la primera fotografía he enviado un microrrelato que, como no ha resultado ganador, sigue siendo mío:

Se refugió allí de la lluvia porque creyó que nadie podría encontrarlo. Las piedras lo miraron en silencio y enseguida volvieron a sus pétreas meditaciones. Abrió el libro por la página 199. Tom y Huckleberry se acercaban a la casa encantada. Fuera, los relámpagos eran fantasmas lejanos que acompañaban la lectura con el dedo, las palabras que tomaban forma de peligro, porque allí, escondidos y confiados,  oyeron de pronto  a Joe el Indio  y a su compinche  y  acallaron su respiración .”Ojalá estuviéramos bien lejos” dijo Tom. Él estaba también lejos, arropado por la calidez de la  piedra fría. Tumbados en el suelo para no ser descubiertos. Había encontrado el libro la tarde anterior cuando deambulaba por las vías olvidadas, solo, como siempre. Estaba húmedo y arrugado pero las letras permanecían intactas, atentas a las andanzas de sus amigos, ellos, temerarios y audaces, escondiéndose de un asesino. Sintió un escalofrío.

He propuesto a mis alumnos de 1º de ESO que participen y, aunque algunos acogieron la idea con entusiasmo (¡Sí! tengo un grupo en 1º de ESO contagiados por la extraña dolencia del entusiasmo, ¿será crónica?,¿se curará con el tiempo?) no les resultó atractiva la fotografía. Sin embargo, esta iniciativa a mí me ha dado ideas y, tras las vacaciones, les propondré en el blog de aula PONTEpalabraS una actividad semejante con fotos más sugerentes para ellos.

lunes, 21 de marzo de 2011

21 de marzo. Día de la Poesía


pájaros que te miran aunque no los veas

Me apuntó a la iniciativa de Leer.es, cuyos creadores proponen celebrar el día de la poesía con haikus, bellos y breves poemas japoneses que condensan en 17 sílabas un sentimiento, una sensación, una intuición. Todo para mostrar nuestro sentimiento de apoyo al pueblo japonés en estos duros momentos.

Rescato un breve poema que escribí (en gallego) hace años y juego a convertirlo en haiku.

No azul do vento
vin voar un paxaro
pasou para non quedar
pero pasou
(En el azul del viento/vi volar un pájaro/pasó para no quedar/pero pasó)

haikus:

No azul do vento
vin voar un paxaro
fuxiu...mais pasou
(En el azul del viento/ vi volar un pájaro/huyó...pero pasó)

El viento azul
raudo pájaro cruza
...eco de lentitud

Pájaro raudo
cruzando el viento azul
...lenta estela.

viernes, 11 de marzo de 2011

Los fracasos de Pedro

Camuflado entre el musgo se esconde un duende dormido. Pero hay que verlo con otros ojos.
Pedro es un nombre ficticio que elijo  porque no tengo ningún alumno llamado Pedro. Sin embargo existe, tiene 16 años, está repitiendo 2º de ESO, procede de una familia que pasa olímpicamente de él (como él mismo reconoce) y alardea constantemente de sus excesos con las drogas. Quizás no sea cierto y alardee para impresionar. Pero la verdad es que siempre llega a clase cansado. No piensa en el futuro, cree que dejará en el cementerio de su pueblo un cadáver joven, tal como aprende de las letras raperas que escucha constantemente en su móvil de última generación porque, aunque Pedro no sabría decir con precisión cuál es la profesión de sus padres, tiene un móvil de última generación. Pedro se porta fatal en las clases y los profesores, cansados de su actitud, optan por dos soluciones: o bien lo echan al Aula de Convivencia, o bien (las más de las veces) lo ignoran y lo dejan hacer para que moleste menos. Físicamente es un adolescente enclenque con cara ajada de niño viejo. Cuando se enfada, lo cual ocurre con frecuencia, salen por su boca sapos y culebras de tosco arriero.
Pedro escribió para la clase de Refuerzo de Lengua lo siguiente:
"Era una bruja que halla un libro pa azer una pocion fue pa abajo i izo la pozion pero le faltaba un engrediente cojio la escoba i no encendia fue echar gasolina i salio se estrello i rompió en dos cachos fue andando asta el gardin donde las abia pero axi vivía un ogro la rana tira la caña y pesca la oja izo el conjuro i sale el paisano i al final era gay."
Me da pena Pedro. Cuando un día le pregunté qué pensaban sus padres de su actitud ante el estudio me respondió: "¿Tú crees que si a mis padres les importase lo que estudio, iba yo a repetir tantos cursos?"
Pedro, como ustedes han comprobado, es analfabeto funcional. Él no lo sabe, tampoco le importa. El curso que viene será un recuerdo lejano en el instituto. Otro Pedro ocupará su lugar.
Hoy Pedro se ha alterado mucho en clase. Sin concentrarse demasiado en el texto de La historia interminable que leía y trasteando como siempre con el móvil por debajo de la mesa, se jactaba de haber bebido el domingo dos botellas de whisky con otros dos. Yo contrarrestaba hablándoles de los yonquis y alcohólicos que vagabundean por las calles sin rumbo lamentándo sus malos pasos juveniles. Vamos, que me dejé llevar por  un afán misionero y doctrinal. Inesperadamente, Pedro se levantó de la silla cagándosendios y se fue hacia la ventana. Cuando le recriminé su actitud se encaró conmigo gritándome que lo dejaraenpazjoder,así que bajé a Dirección para que se hicieran cargo de la situación porque, aunque me gusta resolver los conflictos dentro del aula, intuí que su rabia de animal acorralado dando vueltas por la clase lanzando patadas y puñetazos al aire no presagiaba nada bueno.
Cuando se lo llevaron, sus compañeros (la mitad de ocho comparten con él su perfil) me miraron alicaídos. Comprendían mi decisión pero sabían que iba a ser expulsado durante tres días. Esta amonestación era el punto que le faltaba para completar la cartilla de los premios.
Pedro se escapó del Aula de Convivencia y volvió. Estaba hundido. Necesitaba el calor de sus compañeros. Su novia lo había dejado a través de un mensaje de móvil. De pronto, estalló en llanto el niño que ya no es. 

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