miércoles, 31 de agosto de 2011

El desasosiego de Florbela Espanca


¡Ay de los demonios que llevamos dentro!
En un reciente viaje a  Lisboa, mientras hojeaba por hojear poesía en una librería del Chiado,  me crucé de pronto con esta mujer que aquí veis:



Adopta para la foto una pose elegante. La elegancia está representada en esa mano musical, en esos cuatro dedos preparados para ejecutar un acorde de guitarra o un arpegio de piano. Largo cuello delicado sobre el que se deslizan las perlas con naturalidad.  Rostro,cuello,  mano y collar resaltando su luz sobre el negro dominante que pasa a segundo término.  Mis felicitaciones al fotógrafo, ¿su padre, tal vez? Hay más contrastes, nos dicen sus ojos: la mundana apariencia se retrae ante la súplica de la mirada atribulada, enfermiza, fruto del desasosiego interior. ¿Quién parece sufrir tan hondamente? Es la poetisa Florbela Espanca quien me mira -nos mira- así.  Abro su Livro das mágoas  y su voz fluye como la niebla que todo lo turba :

Eu sou a que no mundo anda perdida,
Eu sou a que na vida não tem norte,
Sou a irmã do Sonho, e desta sorte
Sou a crucificada... a dolorida...
Sombra de névoa ténue e esvaecida,
E que o destino, amargo, triste e forte,
Impele brutalmente para a morte!
Alma de luto sempre incompreendida!
Sou aquela que passa e ninguém vê...
Sou a que chamam triste sem o ser...
Sou a que chora sem saber porquê...
Sou talvez a visão que Alguém sonhou,
Alguém que veio ao mundo pra me ver
E que nunca na vida me encontrou!


¡Pobre Florbela, poetisa maldita! Me acerco a su vida y descubro que esta no fue fácil para ella porque, como pasa a veces, su existencia se pobló de demonios interiores. Nació en 1894 en el Alentejo profundo pero estaba destinada a no conformarse nunca con su destino, a una búsqueda dramática de una felicidad que no llegó a aposentarse en su vida. Ella, la loca, la casquivana, la poetisa que escribía sonetos que no acababan de convencer a sus editores:

Eu queria mais altas as estrelas,
Mais largo o espaço, o Sol mais criador,
Mais refulgente a Lua, o mar maior,
Mais cavadas as ondas e mais belas;
Mais amplas, mais rasgadas as janelas
Das almas, mais rosais a abrir em flor,
Mais montanhas, mais asas de condor,
Mais sangue sobre a cruz das caravelas!
E abrir os braços e viver a vida:
- Quanto mais funda e lúgubre a descida,
Mais alta é a ladeira que não cansa!
E, acabada a tarefa... em paz, contente,
Um dia adormecer, serenamente,
Como dorme no berço uma criança!


Buscó el amor en el primer  dolor platónico adolescente, João , en sus tres maridos, en sus amantes, en la íntima relación con su hermano, fallecido trágica y prematuramente,  en los hijos frustrados que nunca fueron,... Expresó el amor como no debía expresarlo  una mujer en los albores del siglo XX, amor erótico, anhelante y desconsolado:

Frémito do meu corpo a procurar-te,
Febre das minhas mãos na tua pele
Que cheira a âmbar, a baunilha e a mel,
Doido anseio dos meus braços a abraçar-te,
Olhos buscando os teus por toda a parte,
Sede de beijos, amargor de fel,
Estonteante fome, áspera e cruel,
Que nada existe que a mitigue e a farte!
E vejo-te tão longe! Sinto a tua alma
Junto da minha, uma lagoa calma,
A dizer-me, a cantar que me não amas...
E o meu coração que tu não sentes,
Vai boiando ao acaso das correntes,
Esquife negro sobre um mar de chamas...

***

      BLASFÉMIA
Silêncio, meu Amor, não digas nada!
Cai a noite nos longes donde vim…
Toda eu sou alma e amor, sou um jardim,
Um pátio alucinante de Granada!
Dos meus cílios a sombra enluarada,
Quando os teus olhos descem sobre mim,
Traça trémulas hastes de jasmim
Na palidez da face extasiada!
Sou no teu rosto a luz que o alumia,
Sou a expressão das tuas mãos de raça,
E os beijos que me dás já foram meus!
Em ti sou Glória, Altura e Poesia!
E vejo-me _milagre cheio de graça_
Dentro de ti, em ti igual a Deus!…

Florbela decidió acabar con su vida el mismo día en que hubiese cumplido 36 años. Enferma de cuerpo y de espíritu decide entregarse a la muerte y dispone que cubran de flores el ataúd.

Deixai entrar a Morte, a Iluminada,
A que vem para mim, pra me levar.
Abri todas as portas par em par
Como asas a bater em revoada.
Quem sou eu neste mundo?A deserdada,
A que prendeu nas mãos todo o luar,
A vida inteira, o sonho, a terra, o mar
E que, ao abri-las, não encontrou nada!
Ó Mãe! Ó minha Mãe, pra que nasceste?
Entre agonias e em dores tamanhas
Pra que foi, dize lá, que me trouxeste
Dentro de ti?... Pra que eu tivesse sido
Somente o fruto amargo das entranhas
Dum lírio que em má hora foi nascido!...



Para saber más sobre Florbela Espanca:
José Carlos Fernández: Florbela Espanca, poetisa del amor.Biografía y poesía completa.
Editorial Esquilo


jueves, 11 de agosto de 2011

El Damasco que ya no es


Luna creciente sobre varias mezquitas en el viejo Cairo (Egipto), cinco días después del inicio de Ramadán( Asmaa Waguih).
La magia de Oriente. El mundo que ya no es.
 


Damasco visto por el escritor sirio Rafik Schami  (El lado oscuro del amor)
"Damasco no es una ciudad, un punto en el atlas, sino una leyenda que se disfraza de casa y callejones, historias, olores y rumores.
A lo largo de sus ocho mil años de historia, la ciudad vieja ha sido víctima infinidad de veces de plagas, guerras e incendios, y a falta de un sitio mejor fue reconstruida en el mismo lugar. La mano que ha marcado Damasco hasta hoy es la de un planificador urbanístico griego llamado Hipodamo de Mileto. ÉL dividió la ciudad en barrios cuadrangulares rigurosamente geométricos, con grandes avenidas. Los griegos amaban las líneas rectas; los árabes, en cambio, prefieren el arco, la curvatura. Algunos afirman que eso guarda relación con sus agotadores viajes por el desierto. La curvatura acorta la distancia, al menos para la vista. Otros dicen que es la vida misma la que determina el arco: la rama de olivo se comba con el peso de sus frutos, el vientre de las mujeres embarazadas es un arco y las ramas de una palmera forman una bóveda redondeada. Solamente la muerte es rectilínea. La explicación de los viejos damascenos es más profana: los callejones se pueden defender mejor cuantas más sinuosidades tienen.
Si se quiere hablar de Damasco, hay que tener cuidado para no hundirse, porque Damasco es un mar de historias. La ciudad lo sabe y por eso conserva, pese a todo el amor de los árabes por las calles y callejones sinuosos, una sola calle recta, que precisamente recibe este nombre. Constituye el punto de referencia de todos los paseos y todos los relatos. Cuando uno se pierde en los infinitos recovecos de los callejones, siempre puede regresar a la calle Recta. Esta vía es una enorme brújula que desde hace más de tres mil años indica la dirección del este hacia el oeste.
Antes tenía más de veinte metros de anchura y era un fastuoso paseo con columnas y pórticos. Pero los mercaderes fueron invadiendo ambos lados de la calle con sus puestos, de manera que hoy no alcanza, en algunos lugares, los diez metros. Los mercaderes damascenos dominan a la perfección la técnica de la apropiación. Sin llamar la atención, se instalan en la acera con un cesto de verduras, una pequeña pirámide de cajas taraceadas o una bandeja con pistachos, que solo depositan para secar al sol durante un par de horas. Luego se monta encima una ligera estructura de madera y se tiende sobre ella una tela aún más ligera, para proteger la mercancía del excesivo ardor del sol. En cuanto los transeúntes y los policías se han acostumbrado, la estructura de madera se viene abajo de vez en cuando, y los mercaderes se ven obligados a sustituir la temblona armazón por una construcción un poco más sólida. Pero, para poder gozar de una siesta sin preocuparse de los ladrones, es preciso dotar al conjunto de una puerta, y poco después de una ventanita con visillo. Una semana más tarde, como por arte de magia, la fina madera se refuerza con adobe y, después de una acción sorpresiva en plena noche, de pronto la casita resplandece de blancura, con sus puertas y ventanas azules recién pintadas. Pronto vuelve a tener delante un cesto de verdura, solo para llamar la atención de los clientes. El policía refunfuña, pero es tranquilizado con muchas palabras y un café...hasta que finalmente es trasladado. Su sucesor podría jurar que la calle siempre había descrito una curva en ese punto.
Los damascenos lo han recibido todo: una columna griega, un puente romano, un muro anodino levantado con piedras de los palacios de siglos pasados, plantas traídas de África por manos esclavas. Hasta el día de hoy, uno cree escuchar en los callejones palabras pronunciadas por forasteros hace cientos de años. Y tropieza con personas, ya sea un mercader de verduras o un médico, cuyos antepasados vinieron de España, Yemen o Italia, y que aun así se consideran damascenos de pura cepa. Y lo gracioso es que tienen razón.[...]"


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