lunes, 1 de febrero de 2010

LAS CRISISES ME ATORMENTAN


Cuando leí en el examen de Pendientes de 2º de ESO que el plural de crisis era "crisises" y el de vejez "vejezes", que el pobre muchacho hubiera puesto como femenino de varón "varona" me pareció un fallo menor. ¡Y a mí, que nunca he dado clase ni en 1º ni en 2º de la ESO, me parecía que preguntar por la formación del femenino o del plural era lanzarlos en cohete hacia un sobresaliente seguro!
Pero que lo que está mal se puede empeorar lo comprobé cuando eché el ojo a un segundo examen y vuelvo a leer que el plural de crisis es, como no podía ser de otra manera,"crisises". ¡Dos de un golpe!, que diría El sastrecillo valiente.
Algunos docentes zanjarían el asunto desentendiéndose de él, es decir, echándole la culpa a otros: los maestros en la primaria, ¿qué enseñan?; los padres, ubi sunt?; las TIC´S, ¿realmente mejoran la capacidad de raciocinio?;o mejor, la culpa es de la tele, ese muñeco diabólico,...si no, ¿por qué Mercedes Milá ha pasado de ser una periodista profesional a convertirse en una cebolla histriónica y malhablada? (Quizás lo soñé, pero creo haberla visto disfrazada de cebolla, histriónica y malhablada ella).
Ya lo decía Daniel Pennac, sin añadir nada nuevo, en Mal de escuela: "Sí, al escuchar el zumbido de nuestra colmena pedagógica, en cuanto nos desalentamos, nuestra pasión nos impulsa primero a buscar culpables. El sistema educativo parece, por otra parte, estructurado para que cada cual pueda pueda designar cómodamente al suyo. LEER MÁS.
Cualquier persona sin estudios que no sepa lo que es un plural sabe, aunque no pueda explicarlo, que crisis no tiene plural. El aprendizaje de la lengua no es un fenómeno ajeno al desarrollo de la capacidad de pensar. Solo una persona que no piensa lo que dice puede decir crisises. ¡Qué más da como se ponga! me repite continuamente un alumno de 4º de ESO cada vez que leo lo que escribe y le señalo que cuando se empieza a escribir se pone mayúscula, que un texto se puntúa, que los nombres propios se escriben con mayúscula pero los nombres comunes, no. ¡Qué más da, ohhh! Y ahí está, a mi parecer, el hilo del que hay que tirar: hay alumnos que no quieren pensar, que les da igual.
Me pregunto qué responsabilidad tenemos nosotros, los docentes, en este deterioro intelectual. Porque no podemos olvidar que es mucho el tiempo que pasamos juntos, nosotros y ellos. ¡Te veo a ti más que a mi madre, profe! me dijo un día una alumna, abrumada porque le mandé hacer una redacción para la que necesitaba el testimonio de un familiar.
El fracaso escolar pesa como una losa y otros que nunca han estado en las aulas deciden por nosotros los planes de estudio y las nuevas estrategias educativas mientras consentimos en silencio, -rencorosos, abatidos o incombustibles- pero aislados en celdas mínimas como monjes medievales resignados a la suerte que les manda su Señor.
Pero esos muchachos que escriben lo que no son capaces de meditar -más ellos que ellas- son el futuro: son los padres, los profesionales, los dirigentes del mañana. Dice el gobierno que al no aumentar la tasa de natalidad tiene que retrasarse la edad de jubilación hasta los 68 años para que no peligren las pensiones. Si no hacemos oír nuestra voz en la decisiones que atañen a la educación, si no digerimos nuestra ración de culpa, no serán las pensiones lo único que puede peligrar. La historia ha dado ya suficientes muestras de la habilidad de los ignorantes para subirse al carro del poder.

8 comentarios:

Cristina Velázquez dijo...

Estimada Hortensia:
Mi nombre es Cristina Velázquez y soy Profesora de Informática, de Ciencias Exactas y capacitadora de docentes en TIC.
Quiero invitarla a participar de una de mis iniciativas denominada "Tu Blog en mi Blog"
http://www.tublogenmiblog.blogspot.com/

Para que comprenda mejor de qué se trata, puede leer la presentación en
http://tublogenmiblog.blogspot.com/2009/02/presentacion.html
Espero que le interese la propuesta de contarnos, a través de una entrada, acerca de su Blog.
Saludos
Prof. Cristina Velázquez

Hortensia Lago dijo...

Por supuesto que acepto su invitación, Cristina. Este fin de semana incluiré una entrada en su blog, que he visitado y que me parece muy interesante.
Gracias.
Un saludo.

Carlota Bloom dijo...

No puedo más que darte la razón. Pensar, y hacer pensar...esa es la cuestión. Y el sistema es perverso, y va en contra de la reflexión, aunque se presuma de lo contrario.

Susana dijo...

Hola Hortensia:

Sólo quería decirte que me gusta acercarme de vez en cuando a leerte. Me gustan tus reflexiones sobre este tema tan interesante como es la educación de quellos que, como bien dices, son el futuro. Y yo tampoco hablo de pensiones. Me gusta tu sentido crítico y reflexivo.

Así que nos seguiremos leyendo.

Un abrazo

Hortensia Lago dijo...

Carlota, no nos queda otra que ir en contra del sistema, que es, a fin de cuentas, lo que nos mantiene despiertos. Como decía Aute: "El pensamiento no puede tomar asiento". (Se lo repito siempre a mis alumnos, pero ellos no saben quien es Aute, ni les suena).
Susana, gracias por tus palabras. La verdad es que anima mucho saber que somos bastantes los que pensamos con sentido crítico. Yo también os leo.
Un abrazo para las dos.

Joselu dijo...

Llevo treinta y un años en la enseñanza y he constatado el cambio a lo largo de las generaciones sobre esa voluntad reflexiva a la que te refieres. Tuve alumnos durante muchos años a los que les gustaba pensar, les agradaba que les enseñáramos a pensar críticamente. No era una carga sino un aliciente. Utilizaba la enseñanza de la literatura como carga de profundidad. Con enorme pena tengo que decir que los adolescentes que encuentro ahora no son aficionados a pensar ni a cuidar su expresión. Intuyo que la civilización de la imagen, del resultado inmediato, de la interactividad, de la falta de atención y concentración (atención dispersa), la velocidad con que gira todo en nuestro modo de vida frenético, la falta de autocontrol emocional, capacidad dialéctica y ya no quiero seguir, hacen muy difícil la transmisión del conocimiento. Hay muy pocos alumnos que se planteen ¿qué hago yo aquí? ¿qué sentido tienen las cosas? El lenguaje es la principal víctima de este proceso hacia el no-pensamiento. El lenguaje es el vehículo necesario del pensamiento. Si no se tiene nada que expresar no es necesario forzar o enriquecer el lenguaje y éste se empobrece estremecedoramente. Nunca ha habido más medios de expresión que los que existen ahora y nunca ha habido menos cosas que decir por parte de los adolescentes. Terrible. Un cordial saludo.

Hortensia Lago dijo...

Qué bien lo explicas, Joselu. Es cierto que los jóvenes tienen cada vez menos cosas que decir y cada vez es más notoria su inmadurez, no solo intelectual, sino también personal. Salvo excepciones, no sienten ningún interés por aquello que se aleje del limitado mundo de su barrio o pueblo, por mucho que se conecten a través del facebook con amigos de todo el mundo.
Yo también noto como cada vez decrece más el interés por un tipo de literatura que les haga pensar. Ayer, por ejemplo, en clase de Literatura Universal de 2º de bachillerato les hablaba de Salinger y de Kafka y de pronto recordé una anécdota de la vida de Kafka que Jordi Sierra y Fabra recrea en uno - no el peor- de sus infumables libros juveniles. Cuando mencioné al Jordi todos se pusieron muy contentos. Es uno de sus escritores favoritos y no entendieron que a mí sus escritos me parezcan pésimos. Esos sí les parecían a ellos grandes obras literarias y no La metamorfosis o El guardián entre el centeno.
¿Cuándo tocaremos fondo?
Un Saludo.

Fata Morgana dijo...

Mi querida amiga: llevo dos años en crisis profesional, abonada a la perpetua frustración... diciendo a gritos que o tiran todo el sistema hasta los cimientos y lo vuelven a construir "ad hoc" o no tenemos nada que hacer. Así que imagínate lo bien que te comprendo.
Ah, este año, para acabar de animarme, doy clase en 1º de ESO, así que ya nada me coge por sorpresa.

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