miércoles, 6 de julio de 2011

La importancia de la educación


Manu Chao from ATTAC.TV on Vimeo.

"La única clave para un nuevo sistema tiene que venir de cambiar las bases de la educación de los niños...hay que recuperar una educación ética."
Esto es más o menos lo que viene a decir Manu Chao en esta entrevista que me llega a través de facebook y de Democracia Real.
Lo dice un músico; no un profesor, no un pedagogo, no un pensador. Un músico concienciado nos recuerda la evidencia: "la única solución viene por la educación". Y las verdaderas fronteras no son las de los países -dice Manu Chao- las verdaderas fronteras están entre la ciudad y el campo, y en este la educación es pésima. Está pensando él de manera global, en la gran desigualdad que supone para un niño nacer en un lugar sin oportunidades. Nacer, por ejemplo, en la "espalda del mundo" y, a pesar del polvo y la piedra haciendo callo en la inocencia de la infancia que no fue, lanzar la palabra certera hacia ideas conformadas  y punzantes como las aristas. Este dominio del lenguaje no lo he notado yo en otros que nadan en oportunidades como el tío Gilito en su oro:



En un mundo sin oportunidades el niño que trabaja de sol a sol aprovecha la luz mortecina de una bombilla o una vela para hacer los deberes, consciente de la importancia de la educación que lo roza nomás, sin tocarlo apenas.
En un mundo con oportunidades con frecuencia  se  ignora que se vive en un mundo con oportunidades. Simplemente, estas están ahí para cogerlas cuando apetezca, como un príncipe persa de "Las mil y una noches" que observa desganado las delicias orientales del buffet que no ha pedido.
En un mundo de oportunidades el peligro es la banalización de la vida y el vacío de las ideas. El ejemplo claro es la televisión. Y no voy a hablar de los descerebrados que la invaden últimamente. Para mí, la metáfora son Las Noticias. Las devoro con fruición buscando algo que llevarme al caletre y mis neuronas chocan invariablemente con la cuchara vacía: el presentador se siente fascinado día tras día del calor del verano, pero nos aconseja llevar paraguas si llueve; los reporteros de barrio entrevistan a filósofos anónimos que se refrescan en las fuentes y que se pasan el día tostándose al sol; los ricos se doran en sus yates, que son caros, y los comedores de caridad cada día sirven menús más saludables; una plaga de mosquitos invade todos los años a las misma hora el pueblo de X, tan húmedo él, mejor quedarse en casa con puertas y ventanas cerradas; y el pueblo Z un año más toma las uvas nocheviejeras en pleno mes de agosto  mientras los jóvenes se lanzan tomates y vino en una gran bacanal de derroche.  ¿Dónde está el mundo?
Siento fastidiarles las vacaciones de verano  pero creo, con Manu Chao, que urge recuperar una educación ética.

4 comentarios:

Joselu dijo...

Tomo tu idea de la "educación ética" para cuando retome el blog en septiembre. Estoy de acuerdo en líneas generales con lo que dices pero quiero añadir que esa eticidad de la educación no es semejante a lo que lo políticamente correcto, que se ha extendido por doquier, establece. Una educación ética tengo la impresión debe ser externa al sistema. Lo que el sistema convierte en objetivo educativo es fagocitado, asimilado, burocratizado, desnuclearizado. Quiero considerarme por una parte dentro del sistema (soy funcionario) pero por otra ajeno a él en mis planteamientos, en mi modo de actuar que busca, como tú, esos fundamentos éticos de la educación en mi praxis diaria con mis alumnos más desfavorecidos en todos los sentidos. Y no quiero hacerlo constar en programaciones, ni en memorias didácticas, ni en speechs monótonos y burocráticos. Aunque sea en la sombra y sin ninguna publicidad, intentaré involucrarme en esa idea esencial de búsqueda de lo ético, de resonancias humanas en nuestra acción educativa. Todo lo oficial me produce urticaria. No hay peor punto de partida que cuando un director o inspector llegan a felicitarte. ¡¡¡¡No!!!! Y eso tampoco significa que demos a nuestros alumnos esas obras menores que consagran por diseño la educación en valores y que son meros panfletos ajenos a lo literario. No al moralismo, sí a la acción moral y ética.

Saludos.

Hortensia Lago dijo...

Joselu:
por supuesto que cuando pienso en una educación ética estoy pensando en una actitud políticamente incorrecta. Lo que los burócratas quieren imponernos como Educación en Valores no es sino un pastiche cargado de moralina y adormidera. ¡Qué duerman, qué duerman! parecen decirnos, y ¡Dormid también vosotros, profesores! Yo ya estoy harta de dormir. Quiero, a través de la buena literatura, no solo hacerlos pensar (ese tópico tan manido y vacío transmitido hasta la saciedad desde la oficialidad:"aprender a aprender") sino hacerlos despertar: enfadarlos, incomodarlos, involucrarlos. Lo fácil es poner voz al libro y leer a Jordi Sierra. Lo estúpido es pensar que, como el inspector ha alabado tu programación, ya está el camino hecho. Yo, como tú, estaría preocupada y pensaría: algo estoy haciendo mal. Me niego.Me sublevo.
Que tengas un buen descanso, compañero.

Esther dijo...

En Sapere aude! tienes un pequeño regalo: un sol lleno de energía para estos días de descanso. Feliz verano.

Hortensia Lago dijo...

¡Gracias, Esther!Te lo agradezco. Que pases un buen verano.

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