viernes, 17 de abril de 2009

LA GRAMÁTICA SE APRENDE LEYENDO Y ESCRIBIENDO

Manuel B. Cossío: "¿Por qué no suspender el abstracto estudio gramatical de las lenguas hasta el último año de la enseñanza escolar y ejercitar al niño en la continua práctica de la espontánea y libre expresión de su pensamiento, práctica tan olvidada entre nosotros, donde los niños apenas piensan, y los que piensan no saben decir lo que han pensado?"

Hay un artículo que guardo, como oro en paño, desde hace años. Se llama El gramático a palos y lo escribió un profesor de instituto de literatura cuando ya era escritor famoso, Luis Landero. No solo lo guardo sino que de vez en cuando lo desempolvo y lo leo para desempolvarme yo. Me parece un artículo de lo más acertado. Recoge completamente mi idea sobre la enseñanza de la lengua y de la literatura.
En su estilo cercano y preciso, Luis Landero ironiza acerca de tantos jóvenes “analfabetos ilustrados” que dominan los mecanismos de la gramática, que desentrañan sin esfuerzo los misterios de la sintaxis, que han diseccionado poemas, anuncios publicitarios, periodísticos, recetas, etc., pero que no han entendido nada. Y toda esa teoría lingüística se enseña – la enseñamos- para llegar a un objetivo fundamental: que nuestros alumnos aprendan a leer, a escribir, a crear, a valorar la literatura. Sin embargo, el camino es tan largo, tan laborioso, tan mecánico, tan técnico, tan absurdo a veces…que uno se pierde por asfixiantes laberintos sin llegar nunca a la meta. A Landero le parece kafkiano (“como en aquel relato de Kafka donde el mensajero del emperador no podrá llegar nunca a su meta porque la inmensidad del propio imperio se lo impide”). Y la meta debería ser la enseñanza y el conocimiento de esa “provincia” cada vez más relegada (y pienso en el desproporcionado temario de 2º de bachillerato y en el examen de selectividad) que es la literatura.
Las nuevas tendencias de la pedagogía (¿han estado alguna vez los pedagogos en las aulas?) abogan por acercar la realidad más inmediata a los alumnos (¿Cómo puede ser importante saber dónde está el río Missisippi si no conocen el río que corre por su pueblo?, decían), de aquí esa obsesión, que, a mi parecer,empieza a convertirse en peligrosa, por la enseñanza de las TIC’S. En este contexto, ¿cómo les pueden interesar a los alumnos las reflexiones de la madre Celestina cuando se dirige murmurando entre dientes a casa de Melibea, temerosa de que su treta falle? ¿Cómo pueden asimilar que las vanguardias poéticas fueron un movimiento creado por jóvenes rebeldes, inquietos, transgresores, cultos, que pretendían cambiar el mundo, y no una maraña de palabras incomprensibles puestas en un papel de forma absurda?, Y Pessoa, Lord Byron, Garcilaso, Luis Goytisolo, Quevedo, “¿qué se hicieron?”, “¿dónde iremos a buscallos?, /¿qué fueron sino rocíos /de los prados?”. ¡Ah, si don Quijote levantara la cabeza y viera a esos muy enemigos suyos burócratas de la enseñanza!
Un buen número de alumnos míos aborrece la literatura porque no solo hay que leer los textos sino que además hay que comprenderlos y, por si fuera poco, tienen que comentarlos y e incluso reflexionar sobre la forma y el contenido teniendo en cuenta la época en que fueron escritos y las peculiaridades de sus autores. Les supera. Escribir más de tres palabras seguidas inventadas por ellos a muchos les parece una tarea titánica. Con lo fácil que resulta la sintaxis, hacer oraciones en forma de árbol o de caja, frasepreposicionalenlacetérminofrasenominaldeterminantenominal, ¡tan mecánico, tan hermoso, sin necesidad incluso de comprender lo que se lee! Entiendo que, en los tiempos que nos han tocado, resulte muy descansado mantener a veinte angelitos entretenidos haciendo oraciones, aun con la conciencia atiborrada de remordimientos que nos muerden diciendo que no, que todos esos árboles centenarios creciendo en las libretas no les harán expresarse mejor ni comprender lo que leen.
Creo que debemos hacer un gran esfuerzo para cambiar un modelo que está fallando, que lleva fallando muchos años. De nada sirven el informe PISA, los planes lectores, las competencias básicas ni ningún invento salido de los despachos con el perverso fin de aumentar el gasto en fotocopias. Leed, leed, para comprender, para expresar, para valorar, ... leed aunque solo sirva para aprender lengua.

El artículo que menciono de Luis Landero está publicado en su libro: ¿Cómo le corto el pelo, caballero?, Tusquets,2003.


3 comentarios:

fata morgana dijo...

Hola, Hortensia Lago. Soy Fata Morgana, compañera tuya de carrera, compañera tuya de profesión e igual de preocupada y desencantada que tú. Ahora dime cómo coño hago para hacerme seguidora de este blog, que no veo la opción por ninguna parte. Bicos

fata morgana dijo...

Ya lo he encontrado y me he hecho seguidora. Por cierto, cuando entres en el mío no flipes, lo monté siguiendo el motivo de la doble personalidad, como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, jajajajaja. Creo que estaré por aquí con frecuencia.

israelprofedelengua dijo...

Excelente reflexión, querida HL. Tampoco había leído nunca el artículo de Luis Landero, que dice de manera inmaculada cosas que yo llevo rumiando algún tiempo...

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