sábado, 30 de octubre de 2010

Los versos de Miguel Hernández inundan la Red

"Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, poeta al que hemos ido recordando en Internet con numerosas actividades. Hagamos que la Red se inunde con sus versos."



LAS ABARCAS DESIERTAS
Por el cinco de enero,

cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

De la antología que Vicens Vives publica en su colección Cucaña: Corazón Alado. Antología poética. Miguel Hernández.

domingo, 17 de octubre de 2010

Universo Mendoza

Desconfío de la calidad de una obra que merece un premio desprestigiado que es  pasto de burlas entre gente que se precia de  buen nivel lector. El trastornado detective de "El laberinto de las aceitunas" podría bien, como elemento cómico, llevar bajo el brazo un libro premiado en dicho certamen con el fin de disimular su poca instrucción. Por eso no sé si compraré "Riña de gatos". La verdad es que no me gustan todos los Mendozas. "Sin noticias de Gurb" hizo que volviera a la  portada varias veces para comprobar si la novelilla había sido escrita por el mismo autor que alumbró "El misterio de la cripta embrujada". No fui capaz de terminar "El año del diluvio",... quizás no fuera el momento. Gente de la que me fío insistió en que " El asombroso viaje de Pomponio Flato" no llegaba, ni por asomó, al nivel de "La aventura del tocador de señoras" , así que no la leí.  En 2º de bachillerato han cambiado "La verdad sobre el caso Savolta" (que explicaba perfectamente, a pesar de sus dificultades, el paso de la novela experimental al modo de narrar tradicional) por "Plenilunio" de Muñoz Molina. No me gustó el cambio. Me sorprende que el propio Mendoza diga de su novela, la primera que escribió, que "se siente orgulloso de ella, pero no mucho". Veis, tengo motivos para desconfiar.
Repito, no me gustan todos los Mendozas. Pero me encanta aquel que fue capaz de crear un universo cómico, mordaz y descabellado a través de un personaje singular: el detective innominado, completamente trastornado, de tan baja calaña que a nadie le importa su vida, ajeno a las normas elementales de la convención social, analfabeto funcional, que sin embargo, de forma completamente verosímil, se expresa con un lenguaje cuidado, casi afectado, sin que la desternillante acción novelesca se resienta un ápice.O sí se resiente, a veces, la descabellada acción, pero no importa porque la forma de narrar se manifiesta con tal maestría que se impone sobre los hechos.  Sin duda, me quedo con "El laberinto de las aceitunas" y con "El misterio de la cripta embrujada", libros que, por cierto, me recomendó mi buen profesor de literatura, Antonio Couto, cuando yo estaba en COU. Tardé aún unos años en leerlos, pero no los olvidé.
No sé si leer "Riña de gatos".

sábado, 2 de octubre de 2010

El bosque animado

Viejo castaño del Caurel. Llegué a pensar que en cualquier momento se atrevería a hablarme.

                          
La fama es un valor perecedero y caprichoso. Sin que podamos retenerla se disuelve como el humo y desaparece dejando en el aire una tenue cadencia, un hilo de cometa invisible a las miradas. Del azar depende que, inesperadamente, alguien recobre ese hilo y lo salve de la oquedad del olvido. Digo esto pensando en Wenceslao Fernández Flórez, un escritor de amplia trayectoria periodística y literaria, cuyas obras, a excepción de la que hoy nos ocupa, están descatalogadas. De su narrativa me gustaría leer  las colecciones de cuentos en las que el elemento fántástico y supersticioso se inserta en lo cotidiano, como sucede en Fantasmas o Tragedias de la vida vulgar. En este último volumen se encuentra un relato de vampiros,onírico e inquietante,  El claro del bosque, que también publica Alianza en su Antología de cuentos de terror,3.

Hace unos días he ido al Caurel, no demasiado lejos (y tan lejos) de la casi desaparecida  fraga de Cecebre que retrató Fernández Flórez en su entrañable novela  El bosque animado. Y allí,  mientras caminaba sin prisa por congostras y rueiros creí oír  - no miento- la risa de la infeliz  Pilara y el suave correteo  angustiado de Furacroyos, canté con los árboles la alegre canción que imita a la presa del molino, y temí encontrarme en la hosca umbría de los sequeiros de Mostad con el bandolero Fendetestas (por si las moscas, ¡oh ,el odioso pueblo pardo! fui repasando mentalmente tácticas de regateo para no perder con él las escasas viandas de mi mochila). Pasé por delante de casas empobrecidas y ruinosas como la choza de Marica da Fame y discurrí junto al río Lor, plácido y bello, nada hay tan hermoso como su corriente en cuanto pueden ver ojos humanos. Descansé al abrigo de viejos castaños que viven tras su muerte, porque la fraga es toda vida, es un ser hecho de muchos seres. Sin embargo, - he de decirlo-  no perturbó mi estancia la presencia del  pueblo pardo, pero sí el incordio de sus primas las avispas.

La noche de mi vuelta a casa,embriagada de  verde y musgo, adapté para mis alumnos de 1º de ESO la estancia I de "El bosque animado". Empezamos, pues, con buena literatura.

Te puede interesar también...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...